Hoy está de moda hablar de la verdad histórica y  en este momento de la historia, es oportuno traer a la memoria, una verdad que conmovió al mundo entero y por qué lo hago, puesto que han pasado 149 años y el  próximo 2017 se cumplen 150 años. De ese 19 de junio de 1867, que en el cerro de las Campanas se fusilo a Maximiliano de Hamsburgo, pues escribo porque se ha soltado un rumor no de hoy, pues hace 30 años, que empezaron a aparecer artículos relacionados a un hombre que en Honduras había fallecido a la edad de 100 años, alto, rubio, de ojos azules y que poseía vajillas y otras cosas con iniciales M.H. por eso insisto en escribir sobre este tema de la historia de México.

Hay un pasaje al que pocos recurrimos y en el que la escena transcurre más o menos así: Benito Juárez masón grado 33 del Rito Yorkista, llega en la noche del día 17 de julio al hospital de San Andrés y observando el cadáver de Maximiliano, pronuncia las siguientes palabras: era alto, agradable a la vista, de frente amplia, lo que lo hacía inteligente.

Palabras de un hombre triunfante al cuerpo de otro masón del rito escoces,  grado 33 y ya sin vida.

El cadáver de Maximiliano fue sacado de la iglesia del hospital de San Andrés  de la capital de México, en donde se conservó durante algunos meses, a saber: desde  que fue trasladado de Querétaro a México poco después del embalsamiento. El monitor republicano, en su número del 29 de junio de 1867, dice: “Una Mesa Histórica – según leemos en uno de nuestros colegas, en la antesala de la cámara donde se reúne la Gran  Logia del Valle de México, en la capital de la Republica, existe una mesa que no solo llama la atención por su gran valor artístico, sino también por su importancia histórica. En efecto, en derredor de aquella mesa, construida por los hábiles ebanistas de los siglos XVI al XVII, se reunía el terrible Tribunal de la Inquisición para dictar sus terribles fallos. Aquella mesa celebre es un testigo mudo de esa época luctuosa en que la humanidad sufrió el más horrible de los despotismos. Al extinguirse el Tribunal del Santo Oficio, permaneció esa mesa en poder del clero, y en ella fue expuesto el cadáver del desgraciado Archiduque  Maximiliano en la capilla de San Andrés de la Ciudad de México, durante el tiempo que allí permaneció embalsamado. Posteriormente y de una manera legal, ha venido a ser propiedad de la Gran Logia de Estado del Valle de México, hasta ahí el monitor.

“EL NOVARA  PRINCIPIO Y FIN”

Noviembre 4 Tegetthoff presento  a Lerdo de Tejada una nota de Beust, Ministro de Relaciones de Francisco José, en la que le dijo: “Señor Ministro: habiendo una muerte prematura arrebatado al Archiduque Fernando Maximiliano a la ternura de sus deudos, su Majestad Imperial y Real Apostólica, siente el deseo muy natural, de que los despojos mortales de su infeliz hermano puedan hallar el ultimo reposo en la bóveda que encierra las cenizas de los príncipes de la Casa de Austria. Participan de este deseo con el mismo anhelo, el padre, la madre y los otros hermanos del augusto difunto, así como en general todos los miembros de la familia…… no se menciona a Carlota?

En consecuencia, el señor vicealmirante de Tegetthoff ha sido enviado a México, con  orden de dirigir al Presidente la súplica de hacerle entregar los restos del hermano querido de S. M. Imperial, a fin de que puedan ser transportados a Europa…..

Teniendo la honra señor Ministro, de rogaros anticipadamente que os hagáis cerca del Jefe del Estado el órgano de la gratitud de la Augusta familia Imperial por el cumplimiento de su deseo, y de que aceptéis vos mismo la expresión de ella, por los buenos oficios con que tengáis a bien contribuir, aprovecho esta ocasión para ofrecer a vuestra excelencia las seguridades de mi alta consideración.

Noviembre 6 contestación de Lerdo de Tejada a Beust, en la que le dijo: “Instruido de los justos sentimientos expresados en la nota de vuestra Excelencia, no ha dudado el Presidente de la Republica disponer que sea atendido y satisfecho con grande consideración el natural deseo de su Majestad el Emperador de Austria y de la familia imperial. Conforme a lo dispuesto por el Presidente, he manifestado al señor vicealmirante de Tegetthoff, que desde luego le serán entregados los restos del Archiduque Maximiliano, para que pueda llevarlos a Austria, cumpliendo así el objeto de su misión.

Noviembre 25 llegada del cadáver de Maximiliano a Veracruz acompañado por Tegetthoff y la princesa de Salm Salm, (la misma que de rodillas había suplicado a Juárez por la vida del Archiduque, los dos lo iban a acompañar hasta Viena) y por una comisión del Gobierno mexicano y 300 hombres de caballería que lo habían acompañado de México a Veracruz.

Noviembre 28 Embarque del cadáver de Maximiliano en la fragata “Novara”.

Zamacois, pagina 1717 dice: “el 25 de noviembre, a las 3 de la tarde, llegaron los restos mortales del que había sido elevado al trono de México al puerto de Veracruz, y acto continuo se depositaron en la parroquia de aquella ciudad. Poco después el Jefe Político hizo al vicealmirante Tegetthoff la entrega del cadáver, a la que asistieron varias personas que fueron invitadas.  Se abrieron las cajas y se hayo que el cadáver estaba en perfecto estado de conservación. Se levantó un acta de entrega que firmaron el expresado Jefe Político y el secretario de éste, dos escribientes, el Vicealmirante Tegetthoff, los ayudantes de este y varios vecinos que estaban presentes.

Como recordaran los lectores del Imparcial de Oaxaca, era el mismo buque “La Novara” en que Maximiliano había venido a México. Con este motivo, Rafael Martínez de la Torre, en un artículo que publicó en el Libro Rojo, dijo: “La Novara” en 1864 traía a México la vida de un Imperio…. “La Novara” será un navío histórico de un periodo de que fue principio y fin…. En 1864 “La Novara” fue saludada con ardiente entusiasmo por los creyentes en la eficacia de la monarquía; en 1867 la luz artificial de los cirios que rodeando el cadáver del Príncipe, chispeaban al cruzar el mar, era la más negra sombra que se proyectaba sobre el alma de la tripulación.”

Esta última parte fue (tomada del libro La Reforma y el Segundo Imperio, de Agustín Rivera)

Que es la historia: la vida de los muertos, para nosotros los vivos.

Pero no olvidemos que la verdad nos hace libres y por eso busquemos, la Verdad Histórica.

 

Jorge A. Bueno Sánchez
Cronista de la Ciudad de Oaxaca.