Sin una estirpe fraternizada, cualquier ciudadano tiembla de frío.

“Resulta verdaderamente preocupante ciertos discursos políticos, convertidos en una siembra de incomprensión, de inútiles luchas, propias de un resentimiento que nos conduce a un permanente desprecio, a un auténtico crimen contra lo conciliador” Manolo

Cada día estoy más convencido que la vida es un camino de encuentros con la diversidad. Creo además que es lo que da sentido a nuestro vivir. Es una de las fortalezas del ser humano como tal. Nada se consigue por sí mismo. Para ello, se requieren acciones concertadas y soluciones conjuntas. Nuestra casa común también se construye entre todos, con el concurrencia humana permanente. Hoy la cooperación internacional es básica para avanzar humanamente, para crecer como especie pensante, siguiendo esa eterna hoja de ruta en torno a los principios y valores de la Carta de las Naciones Unidas. Sin duda, los gobiernos, las personas, han de respetarse, entenderse y obrar en consonancia.

Ello viene hilvanado a mi disculpa por lo desacertado de mi pronóstico sobre la elección presidencial en Estados Unidos, la contundente victoria que concedía a la señora Clinton  fue una dolorosa derrota, pero así sucede en los procesos electorales, algunas veces es más emocional que racional.

Mucho se dice de la equivocación de las encuestas, pero más nos equivocamos quienes hicimos pronósticos, el mayor error de las encuetas fue que adjudicaban Pennsylvania y Michigan a Clinton, estados que ganó Trump; los analistas esperaban  (y deseaban) que éste no ganara en Florida  ni en Ohio que junto a Arizona, Carolina del Norte, Iowa, Nevada y Colorado las encuestadoras los pusieron como indefinidos, y salvo en estos dos últimos que ganó Clinton, en los otros cinco el republicano fue mayoría.

Tan solo los 4 estados que le dieron 83 votos electorales son los que marcaron la diferencia, fueron Pennnsylvania y Michigan que teóricamente eran demócratas, Y Florida y Ohio, los más importantes de los indecisos.

El periódico El País, citando como fuentes al Washington Post y al New York Times, muestra que el triunfo de Trump se fincó en el medio rural y en ciudades poco pobladas, no ganó en ninguna ciudad de más de un millón de habitantes, y aun cuando obtuvo mayoría de votos en 29 estados solo triunfó en nueve capitales estatales (en Washington solo alcanzó el 4.1 por ciento de los votos).

Un dato que refleja la contundencia de su derrota es que Hillary obtuvo diez millones de votos menos que los ganó Obama en el 2012 y seis millones menos que los que éste ganó en el 2004, a pesar de que Trump obtuvo menos votos que los candidatos republicanos derrotados en el 2008  y en el 2012.

No obstante que Clinton gastó más del doble que Trump, que tuvo muchísima más publicidad y de que su equipo era diez veces más  grande que el de los republicanos, la candidata  demócrata fue derrotada, este dato es muy importante a tener en cuenta  por quienes consideran que tener en  cuenta una estructura electoral muy amplia y recursos financieros ilimitados es suficiente para ganar una elección.

Otras victorias de importancia e Partido Republicano ganó la mayoría de los 435 representantes, en el Senado seguirá manteniendo una ventaja muy exigua (dos o tres senadores), y de las gobernaciones en juego, obtuvo la mayoría de éstas.

La derrota de Clinton fue una respuesta del enojo de la población estadounidense, reacción que debe tomarse en muy en cuenta como un aviso de lo que puede suceder en México.

Por desgracia, el encontronazo hoy está a la orden del día. La colisión entre autoridades, gobiernos, culturas, religiones, se produce con demasiada frecuencia. Quizás porque haya muchos sembradores de odio. Hoy el mundo no hace familia, al contrario, disgrega familias. Nadie perdona a nadie. Falta entendimiento. Nos puede el rencor. Sabemos lo difícil que es actualmente para nuestras democracias preservar y defender valores humanos primordiales. Por esta razón, hay que ayudar y animar a ser comunidad, con lo que ello significa de espíritu de unidad en lo plural. No valen, en consecuencia, gobiernos encerrados en sí mismos, en él no es no permanente. Aquellas políticas que en lugar de ser poéticas avivan el lenguaje de la división, de la violencia, mejor sus líderes abandonan el timón.

La novedad llegará en el momento que seamos coherentes y avivemos la reconciliación entre lenguajes y culturas, entre almas y cuerpos, abriéndonos unos a otros para hacernos más poesía que poder, más constructores que destructores, más puente que muro en definitiva. El futuro está en la coexistencia respetuosa de las diferencias, no en la homologación de un pensamiento único teóricamente neutral; también en las relaciones humanas que han de ser desinteresadas, teniendo como objetivo el hacer piña frente a las dificultades e incomprensiones. Por tanto, si fundamental no es perder el paso hacia sí mismo, igualmente compartir andares, sin dejar crecer la maleza, es el camino del hermanamiento. Al fin y al cabo, sin una estirpe fraternizada, cualquier ciudadano tiembla de frío.

Jugadas de la Vida.

En el año de 1960 una nave espacial, lanzada desde el Cabo Cañaveral, perdió su curso y cayó en Cuba, donde mató una vaca. El gobierno cubano hizo sepultar al animal con los honores del caso y le dio el nombre de “agresión imperialista”.

Agradezco lectura y opinión a este artículo “derrotista” al correo: ldojuanmanuel@hotmail.com

Twitter: @ldojuanmanuel

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