La diputada Sofía Castro se atrevió a ponerle el cascabel al gato en la primera sesión de la LXIII legislatura del estado.

Se fue a fondo al fustigar la gran corrupción en el gobierno de Gabino. Puso con mayor fuerza el dedo en la llaga que significa el gran saqueo de recursos públicos que prohijaron los diputados salientes y pidió para todos el patíbulo.

Sin mayor reacción ante su discurso, la menudita dama se fue a su curul pero sonrió cuando la ex priista y hoy perredista Eva Diego, entró a su juego.

Gran beneficiaria del gobierno “del cambio” desde el momento en que abjuró del PRI, doña Eva Diego, se sintió aludida ante los severos señalamientos de Sofía contra el gobierno fallido de Gabino. Respondió: está bien, hay que ir contra los corruptos pero empecemos en casa. Hay que investigar cuantos aviadores pagaba el congreso, tenemos que saber que hicieron con tanto dinero del presupuesto, donde están los muebles de este cascaron (edificio) que estamos recibiendo. Hay que exigir a la mayoría priista informe sobre el destino le dieron a los recursos.

Sofía se regodeaba. Sabía que su discurso y la réplica de Eva Diego, habían pegado en el blanco. Se convirtieron en proyectiles contra los diputados salientes, incluyendo a los del PRI. Fue una estocada contra Alejandro Avilés y su estado mayor, principalmente, neoFito Toledo y los integrantes de la comisión de auditoría y vigilancia así como los de la comisión de gobernación. En esta última planearon las concesiones de más de 20 administraciones municipales fuente del brutal robo del dinero que debió ser para obras sociales. Salvos honrosas excepciones, los administradores se repartieron el botín con los diputados.

Como efecto colateral, los señalamientos de corrupción y autoritarismo en la pasada legislatura, alcanzaron a todos los diputados coordinadores de los demás partidos. Fue tan duro el golpe que la figura política de los que presidieron la Jucopo, quedó lisiada.

Si la diputada Sofía quería clavarle la estocada a alguno de sus compañeros priistas que concluyeron como legisladores, su plan con mañana resultó magnífico.

CHAMUSCADOS

Podríamos decir que después del desenfreno en sus curules ahora andan por allí, cual zombis. Ningún panista en su sano juicio, por ejemplo, daría su voto a Antonia Natividad Díaz como candidata para presidir su partido con todo y los regalos que anda ofreciendo. La corrupción es su signo.

Empieza a padecer las consecuencias de los señalamientos que enfrenta por desvíos multimillonarios del congreso del estado. Los que fueron sus compañeros de bancada hablan de que cada mes entregaba a Juan Iván, dirigente de su partido, medio millón de pesos en lugar de cubrir adeudos de la cámara. En cuanto la panista presidió la Jucopo, crearon su propia agencia de viajes para facturar boletos de avión, hospedaje, comidas, etc. Esto fue uno de los principales motivos por los que fue echada de la coordinación.

LOS AMARILLOS

Pese al cinismo que lo caracteriza, el perredista motejado “chucho falp” Jesús López García, padece la vergüenza que deja su paso por el congreso. Por su endémica corrupción, su mismo partido lo desconoció como coordinador de la bancada pero se negó a ser relevado por su compañera Juana Cruz. Permaneció como coordinador mediante truculencias legaloides pero sin autoridad, lo trataban como apestado. Hoy anda cual zombi político igual que sus compañeros priistas miembros de la LXII legislatura.

Políticos muertos-vivos por la letalidad de sus descarríos en la legislatura que feneció, difícil que sus partidos o sus grupos se atrevan a resucitarlos. El simple rumor de que algunos brincarían al próximo gobierno, genera inquietud social. Sería un mensaje funesto del próximo gobernador para un Oaxaca decepcionado, harto de la impunidad en las esferas del poder político.

CANÍBALES

En la naturaleza de cierto tipo de arañas, las crías se engullen a la madre para sobrevivir. Eso pasa en este momento con la militancia del PAN.

A partir del sello industrioso para hacer dinero que le puso Juan Iván, el cargo de dirigente estatal se volvió ampliamente lucrativo y muy codiciado.

Es lo que se observa en campaña por la renovación de la dirigencia estatal. Los candidatos son José Manuel Vázquez Córdova, Antonia Natividad Díaz y el ex edil de Huajuapam, Luis de Guadalupe Martínez.

Por su juventud y menos negativos, el primero despierta simpatías, tanto que a su planilla se han integrado panistas de abolengo como Alfredo Castillo, Alejandra Morlán, Guadalupe Ruiz, Carmen Virgen Meneses, Alejandro Vázquez Mata, entre otros militantes históricos y con gran autoridad moral. Muy significativo para el panismo el hecho de que este último, siendo presidente municipal electo de Amatitlán y amigo de Luis de Guadalupe, esté con José Manuel.

Las desaprobaciones se ven del lado de la ex diputada Natividad. Su planilla la integran panistas de su misma laya. Para secretario general lleva a Leovigildo López, cesado de su cargo en la comisión para asuntos sociales del medio rural (Cosomer). De la misma manera salió de la dirección de derechos humanos del gobierno del estado y no terminó bien como colaborador del ex diputado Sergio Bello.

El edil con licencia de Huajuapam, Luis de Guadalupe es un veterano panista, socarrón. Ya da por hecho su triunfo. Basa su optimismo en el apoyo que ha encontrado en los seguidores del difunto Zavaleta. Están en su campaña hasta ex colaboradores de Naty Diaz. Marlene Aldeco opera como su embajadora en la dirigencia nacional. Obvio, bien asesorada por Uvi, el cura agitador, puso como condición la primera posición plurinominal en la lista de candidatos a diputados locales dentro de 2 años.
AUDAZ, la constructora digo la diputada Eufrosina, dice que tiene amarrada la candidatura al Senado, cuando su mecenas Margarita sea candidata presidencial. Bueno, eso dice. Apuesta también por Luis de Guadalupe porque ganando la dirigencia del partido, harán a un lado al insaciable Juan Ivan y pondrían en su lugar a Eufrosina como coordinadora, aunque sea de tres diputados. Sería una coordinadora de mentiritas porque la ley dice que para integrar una bancada se requieren, como mínimo, cinco legisladores.