Por DRA. PERRI KLASS 

Los padres casi siempre están preocupados porque no saben si sus hijos duermen lo suficiente, por los hijos pequeños que se levantan muy temprano o por los adolescentes que se resisten siquiera a despertar.

Sin embargo, es importante recordar que el objetivo de ayudar a los niños a dormir profundamente es apoyarlos para que se desempeñen correctamente cuando están despiertos, para estar en sincronía con las oportunidades y las exigencias del día.

Ahora, un nuevo estudio subraya qué tan importante puede ser “estar en sincronía”. El estudio identificó dos factores que ponen a los adolescentes en riesgo de padecer problemas académicos, emocionales y de conducta, sin importar cuántas horas de sueño efectivo hayan tenido por la noche: mucho letargo diurno y una tendencia a ser un “noctámbulo”.

El cuerpo se rige por un reloj biológico central, el cual opera desde el cerebro y controla los ritmos circadianos: ciclos internos de 24 horas para dormir y despertar, comer, estar activo y demás. Nuestros relojes son individuales y variados, y cambian mientras crecemos. Los investigadores hablan sobre “cronotipos”, un concepto que trata de describir las diferencias que existen frente a cuándo tendemos a estar alertas o aletargados, o cuándo preferimos estar activos, los picos diarios y las caídas que todos experimentamos.

Sabemos que, en general, nos inclinamos a ser “mañaneros” en la infancia, y nos volvemos más “trasnochadores” conforme pasamos de la edad escolar hacia la adolescencia, y después de regreso a “ser tempraneros” a medida que nos envejecemos.

Para el nuevo estudio, los investigadores entrevistaron a más de 7000 chicos de entre 13 y 18 años de las escuelas públicas en el condado de Fairfax, Virginia, sobre sus hábitos de sueño y sus estados de alerta o de letargo durante el día, y sobre cómo completan tareas y planificación. También se les preguntó sobre asuntos emocionales y de conducta.

Encontraron que un periodo de sueño corto no está directamente relacionado con problemas en áreas como la autodisciplina y la interacción social (como ha resultado en otros estudios), en lugar de eso, mucha soñolencia diurna o pertenecer al cronotipo nocturno es un factor mucho más importante para el bienestar emocional y conductual.

Otros estudios han mostrado que el cronotipo nocturno está asociado con adolescentes que demuestran varios tipos de comportamiento de alto riesgo, desde drogadicción y alcoholismo hasta riesgos sexuales e incluso financieros; el fenotipo de “noctámbulo” también se ha asociado con altos riesgos para la salud como embolias y diabetes, y trastornos del ánimo.

“En los últimos diez años nos hemos dado cuenta de que hay relojes circadianos u osciladores en cada célula del cuerpo, y si no estás alineado con tu reloj circadiano, te va a afectar en todo tipo de funciones biológicas”, dijo la Dra. Judith Owens, directora del Departamento de Medicina del Sueño en el Hospital Infantil de Boston y autora principal del nuevo estudio. “Es una de las razones por las que te sientes tan mal cuando tienes el horario desfasado (jet-lag), pues estás experimentando todo tipo de dolencias físicas”.

Ella y sus colegas sugieren en su artículo que un asunto importante para los adolescentes del cronotipo nocturno, y una posible fuente de problemas, no solo es la falta de sueño (aunque es más probable que estos sean los adolescentes con la mayor falta de sueño, debido a las exigencias de los inicios tempranos de los días escolares), sino también que no están muy funcionales y alertas cuando tienen más exigencias, desde manejar a la escuela hasta presentar exámenes.

“Para mí, el mensaje más importante que debemos llevar a casa es que no solo importa cuánto duermas, sino que también es importante cuándo duermes y cuánto te afecta la soñolencia diurna”, dijo la Dra. Owen.

The New York Times