Oaxaca. Que incomodó resulto para muchos capitalinos la presencia, la semana pasada, de un grupo de ciudadanos de la organización denominada “Antigandalla”, quienes con la ley en la mano, actuaron en varios puntos de la ciudad, combatiendo todas las irregularidades que se presentan, ya por costumbre, en la vía pública.

El grupo “Antigandalla”, fue encabezado por su fundador Arne Aus Den Ruthen, un empresario y político emergido del Partido Acción Nacional (PAN), quien ha fungido como legislador en la Ciudad de México, así como titular de la Delegación Miguel Hidalgo; y quien como último cargo público, trabajo como “city manager” de la actual delegada Xóchitl Gálvez, también militante del partido blanquiazul. 

Pues bien, el sentido de este grupo es denunciar y actuar contra todas aquellas acciones ilegales que como ciudadanos, o empresarios, realizamos en la vía pública ante la indolencia de las autoridades, y que nos incomoda de sobremanera cuando quedamos en evidencia.

Dentro de este ejercicio en Oaxaca, sobresalió la actitud hostil, violenta y agresiva del empresario Gerardo Canseco esposo de la exdirigente priista, exdiputada, y exregidora capitalina, Liz Acosta; quien fue evidenciado en varios videos buscando dañar físicamente a los brigadistas.

Al parecer lo que encendió los ánimos de los capitalinos afectados por el grupo Antigandalla, fue que les arrebataran y exhibieran ese “poder de impunidad” del que gozamos ante la complacencia de las autoridades, en este caso de los funcionarios municipales. Somos muy buenos para señalar las ilegalidades de maestros de la Sección 22 del SNTE, de los normalistas, del vendedor ambulante, o de los choferes de camiones urbanos; pero que sucede cuando tratan de meternos al orden; explotamos.

Que hacemos para tratar de justificar que es “nuestro derecho” invadir aceras, apartar lugares de estacionamiento, invadir áreas públicas con artefactos de nuestros negocios, apropiarnos de espacios que no nos corresponden, o utilizar la acera de forma irresponsable y poner en riesgo al peatón.  Y eso, solo es una mínima expresión de las muchas acciones “ilegales” que realizamos a diario como ciudadanos; o es mentira que violamos las leyes al conducir nuestros autos, aparcar donde se nos antoje, violar reglamentos cuando construimos, o hasta cerrar una calle para hacer una “fiestecita”, eso solo por mencionar lo menos.

Por eso resulto tan incómodo que se presentara en Oaxaca el Arne Antigandalla, quien solo exhibió al “APPO” que llevamos dentro; y más triste aun es ver que varios comunicadores “pagados” trataron de descalificar esta inusual acción, a la cual señalaron de intransigente; pero nada dijeron de la omisión de la autoridad; porque si esta cumpliera con su obligación, Arne y su banda se hubieran ido en blanco.

En Oaxaca marchamos por la paz, queremos un estado pacifico, sin protestas, sin movilizaciones, sin alteraciones; pero cuando de nuestra banqueta se trata, ahí si nos detenemos y que nadie nos cuestione. Somos muy complicados como sociedad, y por eso también nos estigmatizan en otros estados, pero bueno, así somos los oaxaqueños, ya que.

Por cierto, si en la política de Oaxaca existiera un Arne Antigandalla, no nos estaríamos quejando de los Gabinos, de los Ulises, y demás fauna, que primero aplaudimos, luego los endiosamos, y al final de corruptos calificamos. Así somos.

Nos leemos hasta la próxima.