El teatro “Macedonio Alcalá” abrió sus puertas para la transmisión de la administración municipal, (2017-2018) por lo que, el domingo 1º de enero escuché un discurso, que si  bien, lo dijo un buen político, llegó al corazón, en él escuche que la cultura era la base del ejercicio administrativo, el mandato del ciudadano y la honradez del funcionario todo muy interesante, pero yo lo único que puedo y debo hacer es señalar el aspecto cultural y sobre él comento:

Oaxaca tiene raíces profundas, que datan de más de 1000 años A.C., fecha en la que se hizo presente la Cultura Olmeca en Oaxaca y da como consecuencia 500 años antes de Cristo el surgimiento de Monte Albán, convirtiéndose en centro político del Valle de Oaxaca, esto a la vez paradójicamente se da en el inicio de la decadencia de la gran madre de la cultura Mesoamericana, la Cultura Olmeca.
Cultura es todo lo que los hombres hacen, conforman y cuasicrean (cultura objetiva) en la convivencia de los seres humanos en el mundo y está entre los objetivos forjados por ellos (vida cultural).
Naturaleza es lo que existe sin que el hombre intervenga en eso que está ahí, frente a él. Nuestra existencia humana transcurre desde la naturaleza y desde nuestra propia naturaleza hasta la cultura, con acentos positivos de valor. No todo lo que hace el hombre coincide con lo humano en sentido de “humanistas”. La obra cultural retro-actúa sobre el hombre y le puede poner en peligro. El hombre, ser axiotropico, busca la plenitud subsistencial, el bien infinito en las formas múltiples y limitadas de la cultura.
Cultura se opone a natura. La naturaleza es tal desde su origen, la cultura se desarrolla a golpes de inteligencia y de voluntad. Abarca variados territorios y se desarrolla en los más diversos pueblos a lo largo de la historia, pero siempre lleva la huella de lo específicamente humano: inteligencia, voluntad, sentimientos superiores que beneficien a la comunidad, en éste caso puede ser nuestra ciudad.
La cultura como sistema de certidumbre y estabilidades frente a la incertidumbre y a la inestabilidad de la vida, no es propiedad de nadie porque no es bien jurídico. Esencialmente transferible, la cultura no es excluyente, aunque sea susceptible de apropiación por todo aquel que se sienta habitado por ella, confirmándole en su vida personal. Conocimientos que flotan en nuestro ser y se deslizan sin dejar ningún sentimiento no forman cultura. Otros, por el contrario, penetran en nuestro interior, se ligan a nuestros recuerdos, conceptos, visiones, y pasiones, integrando nuestro yo psicológico. Hasta se podría decir que se hacen, en nosotros, carne y sangre, vida y espíritu. Los transformamos y nos transforman.
La cultura responde a un anhelo fundamental de la naturaleza humana, pero es obra del espíritu y de la libertad, agregando sus esfuerzos al de la naturaleza. Cultura es plenitud vital específicamente humana: actividades especulativas y actividades prácticas (éticas y artísticas) engranadas al tiempo y a sus vicisitudes. Trátese, con seguimiento de algo específicamente humano, y como tal, perecedero.
La vida humana, desarrollándose según sus peculiares modos de ser, comprendiendo la producción y utilización de objetivaciones culturales, es también y de manera eminente, cultura. No hay que olvidar que en el dinamismo y fluencia de la vida se fraguan en el interior de un sujeto, el libro y la sinfonía, la catedra y la herramienta consciente o parcialmente inconsciente, el proceso de creación cultural radicado en la capacidad objetiva del hombre va desde la primera incitación o germinación hasta que el objeto ingresa con vida independiente y propia en el mundo de la cultura.
Si por una parte el hombre crea la cultura, por la otra, la cultura lo va configurando a él. Piénsese en lo que significa en la vida de cada cual, el lenguaje, la religión, el derecho, el arte, la técnica… gracias a estas realidades realizamos íntegramente nuestra propia índole, acrecentamos y fortalecemos nuestra vida interior, cumplimos nuestro destino natural.
El hombre coloniza la naturaleza, adapta a sus propias tendencias fundamentales. La cultura es “el mundo de las intencionalidades objetivas”. Todas las ciencias son bienes culturales; pero no todas las ciencias son ciencias culturales. Sobre el mundo natural dado, el hombre construye un mundo histórico. En este mundo están ubicados los procesos culturales que tienen como fundamento la libertad. El hombre reacciona ante los estímulos naturales en concreción y actualización de su libertad. Por eso hay cultura. En cada una de esas reacciones se configura una síntesis consciente y libre. En este sentido cabe decir que la cultura es hija del poder del espíritu.
Oaxaca es una imagen, producto del choque de dos culturas, la mesoamericana y la occidental; Cuauhtémoc y Cortés dos pilares de la mexicanidad. Oaxaca muestra generosa su vocación histórica: imperio del espíritu frente al imperio de su arquitectura.
Oaxaca es un estilo de cultura y hablo del estilo como estructura de una identidad básica, como comunidad de carácter, en fin de su idiosincrasia.
Oaxaca, como todo estado, es una sociedad natural humana, forjada por su historia, consuetudinaria e idiomática; perfeccionada por una comunidad de vida y de conciencia social, más cuando los vínculos de nuestra comunidad  de vida se relajen, cuando a nuestra conciencia social se anteponga el poder mezquino o cuando los oaxaqueños (amantes del barroquismo, no como mera profusión de volutas, roleos y otros adornos en que predomina la línea curva, sino como apasionada abundancia de formas, apoteosis de valores personales, horror al vacío, patetismo vital trascendente) no equivoquemos nuestro destino, alcen su voz oaxaqueña e indiquen nuevamente el rumbo del amor por lo bello, Pathos Estético, que hoy nos convoca el Honorable Ayuntamiento, en la voz de nuestro presidente municipal José Antonio Hernández Fraguas, hagamos de Oaxaca una ciudad cultural, en este siglo XXI.               

Oaxaca de Juárez, a 15 de enero de 2017
Jorge Alberto Bueno Sánchez.
Cronista de la Ciudad de Oaxaca.
Miembro de la S.M.G.E.
Miembro del S.C.M.