Ya en la víspera de su toma de posesión, Trump está calificado como el Presidente con más urgencia de poner sobre la mesa sus opiniones personales, aunque nadie las pregunte. En mi rancho les dicen “hocicones”

Solo este fin de semana, a solo cinco días de asumir la Presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump se lanzó contra la Unión Europea, China, la premier alemana Angela Merkel, la OTAN, la BMW y atacó a un héroe de los derechos humanos en Estados Unidos.

Peor aún, en medio de la polémica del hackeo ruso sobre las elecciones norteamericanas para favorecerlo, Trump también anunció que levantará las sanciones económicas norteamericanas que pesan sobre Rusia.

Ya en la víspera de su toma de posesión, Trump está calificado como el Presidente con más urgencia de poner sobre la mesa sus opiniones personales, aunque nadie las pregunte. En mi rancho les dicen “hocicones”.

Y eso va mas allá de cualquier percepción. El director de la CIA, John Brennan, acaba de advertirle al futuro Presidente de la nación más poderosa que cuide lo que dice.

Lo hace después de que Trump arremetió contra los organismos de inteligencia norteamericanos, al equipararlos con la Alemania nazi.

¿Puede un hombre dedicado a dinamitar todos los días los puentes entre gobernados, vecinos, aliados o adversarios ser el líder de una nación tan poderosa?

Nadie en sus cinco sentidos diría que sí. El peligro es tan claro como inminente. A menos que modifique sustantivamente su actitud, Trump es la más seria amenaza que existe hoy no solo para México, sino para el mundo entero.

Tanto que ya se cruzan las apuestas abiertas sobre cuánto tiempo durará en el poder. Si será removido por la ruta del impeachment o si será una agresión directa contra su persona la que lo retirará de la política.

Y eso es ya tan coloquial que en el popular programa de comedia Saturday Night Live en la parodia del pasado sábado pronosticaban que Mike Pence, el vicepresidente, entraría al relevo de Trump en dos meses más. ¿Así o más claro?

Lo curioso es que siendo tan claro cómo el multimillonario carece del más elemental sentido común, todo el mundo comente sus deslices pero nadie le ponga un freno.

Veamos el caso de México. Está claro que Trump ya nos declaró la guerra económica. Solo así se interpreta que esté amenazando con impuestos compensatorios no solo a las armadoras de autos norteamericanas, sino también a las extranjeras, que se instalen en nuestro país.

¿Alguien desde la Secretaría de Economía o desde la Cancillería, le ha respondido que de aquí para allá también se pueden imponer impuestos compensatorios a los miles de millones de dólares de mercancías norteamericanas que importamos?

Mas allá del “no pagaremos el muro” que acaba de advertir el presidente Enrique Peña Nieto, ¿cuál es la estrategia de nuestro gobierno frente a las reiteradas provocaciones y amenazas del Presidente hocicón?

No faltará quienes digan que todas las esperanzas están puestas en el canciller Luis Videgaray y su relación con el yerno Jared Kushner, el hombre más poderoso dentro del círculo Trump. Y sin duda es bueno, pero quizás no suficiente.

Por eso mientras no se vea una modificación sustantiva en la actitud de quien el viernes próximo se instala ya en la Casa Blanca, es urgente que desde Los Pinos se dibuje ya un claro plan de choque.

No vaya a ser que lo que hoy son simples hociconeadas, acaben por desequilibrar todavía más la economía y la política de nuestro convulso país.