La moneda rompe por quinta vez en el año su mínimo histórico frente al dólar a un día de la toma de posesión del presidente electo

Donald Trump cada vez está más cerca de la Casa Blanca, y el peso mexicano lo sabe. A un día de la toma de posesión del presidente electo, el tipo de cambio toca por quinta vez en el año un mínimo histórico. El dólar se vende en 22,25 pesos en ventanillas bancarias, mientras que el precio interbancario se ubica en 21,91. La caída se profundizó ante las declaraciones de Wilbur Ross, el nuevo secretario de Comercio elegido por el magnate, acerca de la inminente renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés). La moneda también fue presionada por el anuncio de la Reserva Federal (Fed) que espera subir los tipos de interés “unas pocas veces al año hasta finales de 2019”.

Desde la campaña presidencial del año pasado, el peso ha sido víctima del efecto Trump. Las promesas del magnate de cambiar el NAFTA y las amenazas en contra de las empresas que hacen negocio en México ha sembrado el miedo entre los inversionistas. Estados Unidos es el destino del 80% de las exportaciones mexicanas y las inversiones extranjeras se han consolidado como uno de los motores económicos más importantes del país.

Además de la sombra del magnate, la moneda se ha tenido que enfrentar a la normalización de la política monetaria estadounidense. A finales del año pasado, la Fed subió por segunda vez en una década los tipos de interés a un intervalo entre 0,50% y 0,75%. Tan sólo 24 horas después, el Banco de México aumentó su tasa de interés a 5,75%, con lo que marcó el sexto aumento de 2016 y el nivel más alto de los últimos siete años. Sin embargo, la depreciación del peso no ha podido ser contenida.

El panorama económico de México se ve complicado. Además de los problemas del tipo de cambio, el país corre el riesgo de sufrir una espiral inflacionaria ante el aumento de los precios de la gasolina y el gas provocados por la liberalización de precios. Algunos productos de la canasta básica han comenzado a subir de precio y las autoridades se han comprometido a vigilar las prácticas de los comerciantes. Mientras tanto, los pronósticos de crecimiento para este año continúan a la baja. Esta semana el Fondo Monetario Internacional redujo su previsión de 2,3% a 1,7%.

EL PAÍS