Con la manoseada elección de la dirigencia local de su partido, el PRD, los que se consideraban “gurús” quedaron muy disminuidos. Me refiero a la camarilla que integran Francisco Martínez Neri, presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados federales; Carol Altamirano, coordinador de la bancada en el congreso local; Sergio López, los diputados locales Eva Diego y Toribio López, junto con Amador Jara devaluado dueño de lo que queda de la tribu UCD. En esta banda está también el diputado y candidato perdedor a la gubernatura, José Antonio Estefan. En este orden pesa su influencia. No hay que Pepe Toño entró con calzador al partido amarillo aunque su corazón sigue en el PRI.
Amador y el cleptómano ex edil de Xoxo, José Julio Antonio Aquino, como organizadores de la elección interna del pasado 29 de diciembre, se vieron muy burdos. Apegados a la política cavernícola, llevaron a un grupo de porros para reventar la elección si no ganaba este último. Me dicen que su intención de violentar las votaciones fue lo que los perdió. De los 182 consejeros asistentes a la sesión electoral, l03 se salieron ante la amenaza de los porros que llevó Amador Jara y culminaron su sesión en otro hotel donde votaron por Raymundo Carmona Laredo. También se retiraron dos de los tres observadores de la comisión nacional electoral del partido.
Finalmente, se quedaron solos en la abortada sesión Amador, José Julio, su hija Elín y Liliana Santiago que aunque integran la mesa directiva del consejo político estatal no firmaron la convocatoria para la elección. Permanecieron solo 79 consejeros. Habían ofrecido cancelar la sesión para fecha posterior. Los otros 103 consejeros se fueron con Raymundo Carmona a comer a otro hotel. Al recibir la noticia de que los que se quedaron con Amador eligieron a José Julio, también eligieron a Raymundo Carmona. Allí se inició la confusión ¿y, realmente, quien es nuevo presidente?
LA CAUSAS
La contratación de golpeadores para reventar la sesión resultó contraproducente a Amador y José Julio. Los exhibió como políticos irracionales. Primero, Amador intentó golpear a Raymundo Carmona cuando éste le pidió retirar a sus porros por la mala imagen que daba al PRD. El gerente del hotel Fortín Plaza también les requirió dejar el salón por la intimidación de los porros y su amenaza de violentar. Les quitaron el sonido y la luz.
Eso obligó a Raymundo y sus seguidores a emigrar a lugar más seguro pero previamente habían convenido que la sesión se suspendía para días menos pasionales.
Aun así, incumplieron y nombraron a José Julio. No contaron que Raymundo quería ser presidente y que a su grupo se sumaron los 103 consejeros y dos de los tres observadores de la comisión nacional electoral. Ellos avalaron la designación de Raymundo.
Con la formalidad que dictan los estatutos, los consejeros firmaron el acta de elección que de inmediato fue enviada al servicio nacional electoral del PRD donde la ratificaron. José Julio no cumplió este requisito por obvias razones. Aun así impugnaron ante el Tribunal Estatal Electoral donde también ratificaron el triunfo de Raymundo.
Dicen que Amador Jara está empujando a José Julio para que promueva otra impugnación ante el Tribunal Federal pero allí también, dicen, se impondrá la razón jurídica.
MANO GENEROSA

No hay duda de que el cartel 22 ha perfeccionado su industria del chantaje político. La mano generosa del gobernador Alejandro Murat, les acaba de autorizar mil 200 millones de pesos para nuevas plazas. Todo cuanto le han pedido se lo han concedido pero son insaciables.

Con la idea de los veteranos políticos que sostienen que “en política lo que se compra con dinero sale barato”, el nuevo gobierno, de entrada, convino tal cantidad de dinero para regularizar más de 600 plazas del magisterio. Los estrategas calcularon que así garantizarían la paz social pero el efecto duró poco.

Cartel 22 se ha tornado en una Hidra con cientos de cabezas y esto lo hace incontrolable. La glotonería de cada jefe de tribu no tiene fin. Son tantas las tribus al interior del cartel 22 y tan numerosas sus organizaciones “sociales” que orbitan a su alrededor cual rémoras, que todos avivan en este momento movilizaciones en pos de su tajada. Esta es la motivación que mueve a los macheteros de Codide, a los del Mult, Maiz y cientos de organizaciones más. La mano que los mueve y les garantiza impunidad por más violentos que sean, lleva el sello cartel 22.

LA FURIA

Desde hace dos semanas, los inconformes, especialmente normalistas, mantienen el bloqueo frente a las oficinas estatales del IEEPO donde un día sí y otro también, cierran las calles con autobuses y camiones que secuestran con absoluta impunidad. Su actuación obedece a dos líneas que dictan los capos del cartel 22:

l,- mantener cerradas oficinas del IEEPO para que no puedan disponer de archivos ni expedientes y la parálisis administrativa impida el avance de la Reforma Educativa.

2.- Seguir manipulando a los estudiantes normalistas con menos índice de aprovechamiento para insistir en el pase automático. Hay paro permanente en las once escuelas normales del estado.

Aunque el director del IEEPO ha hecho casi nada para romper el sometimiento de la estructura de los directores de escuela, supervisores y jefes de sector al cartel 22, el gobierno estatal ha dado algunos avances significativos. El gobernador Murat, acaba de felicitar a los normalistas que ya presentaron examen para obtener su plaza. Esto significa un golpe letal para debilitar la fuerza política descomunal que tenían los capos.

Sus provocaciones no han cesado. Han secuestrado hasta pipas de PEMEX cargadas de combustible.

El FPR, uno de los brazos golpeadores de la 22, mantuvo un bloqueo prolongado en la carretera a Miahuatlán. La organización “social” Codedi, del rijoso Abraham Ramírez y sus camionetas de lujo, amenazó traer a la ciudad a sus activistas blandiendo machetes.

Lo grave es que, ante la lasitud que, extrañamente, se ve en la conducción de la política interna del estado, los jefes de grupos rémoras acostumbrados a vivir del chantaje político, parecen llenarse de bríos. Tienen en la Secretaría General de Gobierno a un lobo de su misma loma. Es Alejandro Avilés.