Oaxaca, Oax.- La administración que encabezó Gabino Cué Monteagudo dejó la entidad con mal historial crediticio, lo cual le dificultó solicitar un préstamo ante el Banco Mundial (BM) a fin de sanear las finanzas estatales, que se encuentran en pésimas condiciones por deudas con diversos prestadores de servicios e instituciones financieras, señaló el actual mandatario, Alejandro Murat Hinojosa.

Agregó que a causa de los pasivos que heredó su predecesor (créditos a largo plazo por más de 16 mil millones de pesos, además de 2 mil 200 millones en adeudos con proveedores), se analizan documentos en todas las dependencias de la administración de Oaxaca, a fin de proceder legalmente en caso de que se encuentren anomalías.

Murat Hinojosa añadió que al llegar a la administración estatal, en diciembre pasado, buscó un crédito del Banco Mundial a fin de cubrir diversos pagos y estabilizar el gobierno, el cual, sostuvo, recibió en bancarrota.

Acotó que se le informó que Oaxaca no era sujeto de crédito, por lo que fue necesario recurrir a otras alternativas de financiamiento, de las cuales no dio detalles.

Agregó que cuatro empresas nacionales reportaron al gobierno del estado ante el buró de crédito, y demandan el pago inmediato de 11 millones de pesos por distintos proyectos y suministros.

Recordó que su gobierno abrió una ventanilla única para atender a los prestadores de servicios a quienes Gabino Cué no pagó, y a la fecha, según la Secretaría de Administración, se han acercado empresarios, quienes en conjunto reclaman deudas por 640 millones de pesos.

Alejandro Murat anunció un programa mediante el cual su gobierno comenzará a pagar a proveedores a corto plazo.

Añadió que la Secretaría de la Contraloría y Transparencia Gubernamental está investigando en busca de irregularidades, y de encontrarlas las dará a conocer, y los responsables tendrán que pagar sin importan quiénes sean.

Según la Secretaría de Administración, hay proveedores a los cuales el gobierno de Gabino Cué quedó a deber entre seis meses y un año de servicios.

La Jornada / Jorge A. Pérez Alfonso