En Los Pinos la preocupación número uno del 2017 es el Estado de México, sin el cual no existe ni rumbo ni destino para el PRI en la presidencial del 2018

En octubre del 2016, el priista disfrazado de panista, Roberto Gil Zuarth, envió a nombre del partido azul un mensaje a Los Pinos.

Se boicotearía la alianza PAN-PRD en el Estado de México y la puntera de esa fórmula, Josefina Vázquez Mota, se bajaba de cualquier candidatura, a cambio de que la Presidencia cumpliera algunos favores a los albiazules rumbo al 2018.

Sobra decir que en Los Pinos la preocupación número uno del 2017 es el Estado de México, sin el cual no existe ni rumbo ni destino para el PRI en la presidencial del 2018.

Gil Zuarth no era novato en los menesteres de pactar con el PRI por debajo de la mesa. El senador panista fue el jefe de la campaña presidencial de Vázquez Mota en el 2012.

Y para cumplir su misión de apoyar el triunfo del candidato Enrique Peña Nieto, Gil Zuarth se encargó de bajarle dos rayitas a la campaña presidencial de Josefina.

El objetivo era que el voto conservador se mantuviera con Enrique Peña Nieto, para que compitiera al tú por tú con la amenaza de que por segunda ocasión les representaba Andrés Manuel López Obrador.

Gil Zuarth se encargó de evitar que repuntara Josefina, porque un voto más para ella era quitarle arrastre a Peña Nieto. Fox y Calderón traicionaron también a la candidata y le dieron el empujón final al candidato del PRI. El desenlace de la historia ya lo conocemos.

Gil Zuarth hoy preside con todo beneplácito la Cámara de Senadores, mientras que Josefina, arropada con un presupuesto oficial de 900 millones de pesos, preside un instituto para protección de los inmigrantes.

Vázquez Mota conoció de la traición de Gil Zuarth y cuatro años después también se enteró a posteriori de la propuesta para el Edomex.

Quizás por ello la potencial candidata envió hace algunos meses claros mensajes a Los Pinos de que aún con una alianza PAN-PRD, ella no aceptaría la candidatura al Edomex.

Viene esta historia a cuento, porque ahora circula la especie de que un nuevo pacto entre el PRI y el PAN se estaría concretando para impedir que la candidata de Morena, Delfina Gómez, pueda arrebatarle su territorio al llamado Grupo Atlacomulco. Lo destapó el periodista Salvador García Soto.

Con la novedad de que el interlocutor de este supuesto pacto no es Gil Zuarth, sino los panistas Ricardo Anaya y Santiago Creel.

De ser cierto este acuerdo, Josefina Vázquez Mota aceptaría la candidatura del PAN, sin la alianza con el PRD, para competirle al candidato del PRI y primo presidencial, Alfredo del Mazo.

Pero la real intención sería enfrentar mujer contra mujer, en una disputa de género en la que el gobierno de Peña Nieto buscaría la victoria de Del Mazo, aceptando si es necesario reconocerle el triunfo a Josefina. Lo que sea, antes que darle paso a Morena en la más importante gubernatura de México.

Si es cierto que la propuesta está en la mesa, Josefina debe tener mucho cuidado. La traiciones del 2012 y los fondos por 900 millones de pesos a su fundación la colocan en un contexto político frágil.

Sería un volado que podría convertirse en un boomerang que le aseste un golpe mortal o que ante el potencial rechazo a Del Mazo, ella recupere algo del patrimonio político malgastado en el 2012.