DETRÁS DE LA NOTICIA

La corrupción permea todo el cuerpo social en México y más en Oaxaca. Como la humedad penetra de manera lenta, pero inexorable, todas las actividades económicas, políticas y sociales. Ninguna institución humana escapa a su enorme poder corruptor. No tiene límite alguno.

Iglesias, ejércitos, gobiernos, partidos, medios de comunicación, empresas, corporaciones policíacas son sus presas. Todos tienen un precio. Por más alto que sea, finalmente en política y la administración pública de los diversos órdenes de gobierno, lo que cuesta dinero, sale barato.
Su crecimiento y desarrollo hasta ahora imparable pudre a la nación. Es una moderna hidra de mil cabezas. De cada testa cortada surgen muchas más. Imposible terminar con la corrupción. Es consubstancial a la naturaleza humana. Combatirla es una lucha verdaderamente titánica.
Un caso patético por dramático es la asquerosa, por escandalosa, corrupción en el gobierno de Gabino Cué y su mafia. Cada día afloran nuevos casos consumados o fallidos de saqueo. El “affaire” más reciente, el fallido desvío de 290 millones de pesos en el Centro de Convenciones. 
Afortunadamente, al parecer no todo está perdido en Oaxaca. La decisión de combatir la corrupción hasta donde humanamente es posible está tomada por el nuevo gobierno en Oaxaca. Indispensable es no perder el optimismo ni la esperanza y otorgar el beneficio de la duda.
Las órdenes de Alejandro Murat son categóricas: Ni impunidad ni “cacería de brujas” contra los corruptos del pasado, pero sobre todo preventivamente en el actual gobierno, reitera enfático José Ángel Díaz Navarro, en el Programa de TV Detrás de la Noticia, de Canal Gente Libre.
Es más trascendente, por positivo, prevenir que corregir y lamentar. Sale más barato al costar menos. Éste es el mayor mérito de las instrucciones precisas del nuevo mandatario oaxaqueño. De manera realista es posible limitar al mínimo las escandalosas cotas de la corrupción.
Una de las más sabias enseñanzas de la vieja Iglesia Católica que puede ilustrar y aplicarse a la lucha contra la corrupción, es no sólo combatir el pecado per se, sino sobre todo el escándalo, porque la impunidad de éste sienta un precedente negativo y sirve de mal ejemplo a los demás.
Guardadas las debidas proporciones liberales, el viejo sistema político mexicano, representado por el PRI hegemónico, también actuaba sabiamente al castigar el escándalo de los corruptos por estúpidos, no solo por rateros, lo que a final de cuentas venía a constituir cierta limitante.
Con todo y que cuenta ya con cierto grado de experiencia en la administración pública local y federal, José Ángel Díaz Navarro, es uno de los jóvenes valores de la nueva clase política a la que el gobernador Alejandro Murat Hinojosa ha dado oportunidad de servir a Oaxaca.
Ingeniero civil de profesión con maestría en Administración, al igual que la mayoría de los jóvenes colaboradores del gobernante oaxaqueño, el secretario de la Contraloría y Transparencia Gubernamental ha tenido el privilegio de consolidar su formación al estudiar en el extranjero. 
Resalta que desde otros países se ve a México como un país con un gran potencial de crecimiento y desarrollo a grado tal que, si se lo propone pueblo y gobierno, puede llegar a ser una potencia global media, asimismo, se reconoce el sobrado talento de los mexicanos.
Además de estar dispuesto a cumplir fielmente las órdenes del gobernador de prevenir y combatir la corrupción en el Gobierno de Oaxaca, Díaz Navarro, está plenamente convencido que ello es una necesidad imperiosa. “El pueblo está harto, no aguanta más corrupción, admite.
Y no le falta razón, porque además de la crisis financiera detonada en México al secarse la gallina de los huevos de oro en Pemex y quedarse México sin petróleo, con los consecuentes mega gasolinazos, la corrupción es un factor que necesariamente ha incidido en la emergencia.
Con honestidad, poco común entre los políticos y servidores públicos, el funcionario aclaró que sancionar administrativamente o presentar denuncias penales si así lo ameritan los probables delitos, en su caso, no es tarea fácil, porque la investigación es compleja y complicada.
Por tanto, integrar debidamente los expedientes de la probable desviación de recursos o actos de corrupción requerirá en promedio de un año, lo que demanda hacerlo con plena responsabilidad, subrayó el secretario de la Contraloría y Transparencia Gubernamental del Gobierno de Oaxaca.
El ingeniero José Ángel Díaz Navarro apuesta a la permanente participación ciudadana a través de la formación de Concejos Ciudadanos, que permitan recuperar la trascendental figura de los Contralores Sociales, a fin de intensificar las medidas preventivas que eviten la corrupción.
Está consciente que deben ser muy cuidadosos en la selección y elección de los integrantes de los Concejos Ciudadanos, a fin que éstos cuenten ante todo con el respeto de sus comunidades, como resultado de su autoridad moral y su vocación de servicio, ya que su trabajo es honorífico.
También tiene muy claro que es necesario capacitar a los integrantes de los Concejos Ciudadanos para que sepan bien a bien cómo documentar las investigaciones de las quejas o denuncias sobre el manejo de los recursos públicos y no se caiga en simples chismes o rumores.
A lo largo de la entrevista de manera más que insistente destacó la importancia de la participación ciudadana en el ejercicio de los recursos públicos, particularmente en materia de obra pública, porque nadie mejor que ellos conoce los avances físicos de las mismas.

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