LA EXPLOTACIÓN MINERA COBRA VIDAS Y DEJA MILLONES A LOS EXPLOTADORES DE CANADÁ… EN OAXACA, OTRO MUERTO EN LA MINA Don David Gold…

Parece que las “cucarachas” de Veracruz y de Guerrero avanzan ya sobre Puebla y Oaxaca, nos referimos a los sicarios y narcotraficantes… y bueno, a los políticos…

         Muchos políticos y empresarios que podrían ser de la misma banda de hampones, ahora, se “sorprenden” al ver y sentir las garras de Donald Trump, pero la realidad es que al parecer Trump tiene motivos de odio para con México y los mexicanos, a pesar de que los que le han robado y defraudado no somos los mexicanos, sino un grupito selecto de hampones políticos y riquillos, y por ellos, pagamos todos.

         En el territorio de Quintana Roo, Rodolfo Rosas Moya y el quintanarroense, Gustavo Ortega Joaquín, primo del actual gobernador y del Secretario de Energía y seguramente miembro de la casta divina y de los caciques de la región recibió, siendo el alcalde de Cozumel, sede de su control y poder político, un mensaje, donde Donald Trump, le decía: “El sistema de justicia mexicano es corrupto. No quiero nada que ver con México excepto una pared impenetrable y detenerlos para que no vengan  a quitar dinero de Estados Unidos”, porque  ese señor, primo del gobernador y del secretario de energía, solicitaba un moche de  20 millones de dólares para que el magnate desarrollara un conjunto inmobiliario que se llamaría Punta Arrecifes Resort… y bueno, así se genera y se gesta el odio de este magnate que sabiendo que los políticos en México son corruptos, no aceptó darles el moche de 20 millones de dólares a esos mafiosos que, acompañados de Roberto Borge, ahora, se quejan de que también, el mismo primo Roberto Borge, les bloqueaba la sucesión y les dejara la entidad en quiebra financiera, y nadie se puede explicar que goce de tal impunidad a menos que le venga del gobierno federal y de los mismos primos en el poder que controlan la región…

         En el Diario El Universal del día 30 de enero, se publica la columna, Serpientes y Escaleras, de Salvador García Soto, donde habla de que: “El viernes 20 de enero, pasadas la 10.30 de la noche, hasta la residencia oficial de Los Pinos llegaron en una camioneta Ricardo Anaya Cortés y Santiago Creel Miranda. Entraron por un de las puertas más secretas de acceso. Era justo el día que Donald Trump juraba como presidente de los Estados Unidos, y el dirigente nacional del PAN y su asesor llegaban sigilosos y pasaban directamente al despacho del presidente Enrique Peña Nieto, quien los recibía a petición “urgente” de Anaya. El encuentro fue largo, más de dos horas después, al salir de la casa presidencial pasada la media noche, los panistas llevaban bajo el brazo dos acuerdos y un pacto rumbo al 2018: Josefina Vázquez Mota sería candidata al Estado de México y el PRI reconocería su eventual triunfo; y para la elección presidencial, Peña y su partido ofrecían apoyo al PAN para ayudarlo a ganar la presidencia y evitar así un posible triunfo de Andrés Manuel López Obrador”

         “Se sellaba así “el pacto de Los Pinos” en el que –como en 2006 y 2012- panistas y priístas identificaban como su enemigo común a López Obrador y se comprometían a unir fuerzas, en una alianza de facto, contra el tabasqueño. Esta vez, según un par de gobernadores panistas que confirman la versión que escucharon directamente de Ricardo Anaya, habría sido Peña Nieto quien pidió unir fuerzas en 2018 para impedir lo que en este momento registran todas las encuestas: que el presidente y virtual candidato presidencial de Morena se alzaría con el triunfo en una elección presidencial ante la distancia cada vez mayor que saca al resto de los aspirantes”

         Y cualquiera que entienda de las transas y negocios en la política, también entendería que hay un enorme chiquero en esas alianzas de tal suerte que al cambio del gobierno a manos de los panistas, se dejó en el limbo la demanda de los mexicanos de consignar a los corruptos, al contrario, todos le entraron a la corrupción como si fuera el gran negocio de eso hampones ligados a los políticos, empresarios, policías, banqueros y especuladores que generó, en el último proceso electoral, el que un grupo de gobernadores desviaran muchos recursos públicos a la campaña o a las campañas, de tal suerte que pensaron que jamás saldrían a la luz esos desvíos que alcanzan más de 245 mil millones, no solamente de los priistas, sino de los aliancistas, como en el caso de Gabino Cué, que desviara recursos a Puebla, para el triunfo y la precampaña del entonces gobernador y de otros más, así que, cuando vemos esas negociaciones, lo que debemos esperar es que en ellas no solamente existe la convicción generada por el miedo contra AMLO para evitar que llegue al poder, sino que, también, existen los acuerdos de impunidad para que los corruptos políticos y funcionarios sigan en libertad, sin ser tocados por el uso y abuso de la utilización de los fondos y recursos públicos para hacer sus negocios privados. Ahí está la realidad de por qué razones no se perseguirán a los hampones que nos han saqueado y robado a los mexicanos, porque de hacer justicia y llevarles ante los tribunales, éstos soltarían la sopa, denunciando los acuerdos entre los grandes grupos de poder con los mafiosos en el poder y con los que controlan los partidos políticos que se hacen el juego entre ellos… y mientras tanto, el país se va a la quiebra y se desbalancea en una inclinación que nos llevará a la violencia y la anarquía, mientras, los hampones, se podrán ir a los paraísos fiscales donde tienen sus inversiones logradas por el saqueo, robo y corrupción.