Quizás cuando en unos meses la información comience a fluir, entendamos un poco más por qué el regalo fue para el que se fue y el envoltorio acabó en la mesa del partido rival.

Un día antes de la toma de posesión de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, el gobierno mexicano le hizo un último regalo a la administración de Barack Obama.

Ese preciado obsequio fue la deportación de Joaquín “El Chapo” Guzmán, una negociación largamente operada que los norteamericanos reclamaban con impaciencia.

De inmediato la pregunta fue… ¿por qué entregarle al criminal más buscado del mundo al gobierno saliente de Obama y no esperar un día, solo un día más, para que fuera el regalo de toma de posesión para Trump?

¿No era mejor quedar bien con el Presidente que está entrando que con el que ya va de salida?

Sobre todo cuando los mandatarios saliente y entrante son de diferente partido, y el mérito de la extradición acabaría del lado demócrata.

Pero los cuestionamientos no paran en la oportunidad de la entrega, sino en el destino de ese regalo, que sin duda va envuelto en un caudal de información muy clasificada.

¿Por qué el destino final de “El Chapo” extraditado fue el estado de Nueva York? ¿Por qué no a Texas o California, en donde sin duda se consuman la mayoría de sus negocios de la droga?

Porque cuando se habla de Nueva York, a nadie escapa que estamos hablando de un estado demócrata, en donde por cierto, hoy, el personaje político mas influyente es ni más ni menos que la senadora por esa entidad, Hillary Rodham Clinton. ¿Curioso, no?

¿Entegamos a “El Chapo” a un gobierno demócrata, en la víspera de que se estrene un gobierno republicano, y lo acabamos por mandar a un estado demócratra en donde la agenda la marca la candidata rival del Presidente que se estrena en a la Casa Blanca?

¿”El Chapo” va a ser sujeto a largos y extenuantes interrogatorios por fiscales de un estado dominado por los democratas, rivales del ahora controvertidísimo Presidente en turno?

De ahí que los cuestionamientos de que juntan la gimnasia con la magnesia es ¿qué saben que va a revelar Joaquín Guzmán Loera?

¿Acaso “El Chapo” se acogerá al programa norteamericano de testigos protegidos a cambio de dar los pormenores de dónde y con quiénes lavó los miles de millones de dólares que le generó su narcoemporio?

Quizás existan detalles pormenorizados de algunas inversiones inmobiliarias hechas por quien es calificado por Forbes como el criminal más rico del planeta. ¿O dónde se pueden esconder tantos miles de millones y que no se noten?

En un descuido esas inversiones acabaron depositadas en  fondos de bienes raíces que invirtieron en Panamá, en hoteles del Caribe o en reservas naturales en Centroamérica.

Quizás cuando en unos meses la información comience a fluir, entendamos un poco más por qué el regalo fue para el que se fue y el envoltorio acabó en la mesa del partido rival.

¿Alguien quiere apostar a que “El Chapo” Guzmán no terminará siendo una pieza estratégica en el ajedrez geopolítico que sacude hoy al planeta?