Un curioso fenómeno sucede en el PAN rumbo a la selección del candidato del 2018.

Y aunque los tiempos lucen anticipados, en la escena política se dibujan ya los estilos entre los dos favoritos. Analicemos.

RICARDO ANAYA.- El presidente del PAN venía a la baja por dos manejos poco cuidadosos. Uno, el de su liderazgo impositivo y calificado por algunos hasta de traicionero. Dos, por el cuestionado asunto de su vida familiar en Atlanta, y el origen de los recursos para sostenerla.

Pero algo sucedió en las últimas semanas que la estrella de Anaya volvió a iluminarse.

Primero, por que como líder del PAN fue recibido en Alemania, nada menos que por la canciller Angela Merkel.

No fue un acto protocolario de la mujer más poderosa del planeta. A ambos se les ve dialogando en solitario en el despacho de la premier en momentos en que México debate su dependencia hacia Estados Unidos y los embates de Donald Trump.

El otro hecho fue una afortunada conferencia que dio en Georgetown University, donde expuso con claridad y en perfecto inglés su visión de lo que significa la relación entre México y EU.

El video de su participación se volvió viral. Más de 5.2 millones de vistas y más de 118 mil compartidos hasta el lunes por la tarde dan fe de que despertó el suficiente interés para aplicarle teflón a su pasado.

La Merkel y Georgetown University revaloraron ese liderazgo, que rumbo al 2018 puede alcanzar el llamado joven maravilla azul.

MARGARITA ZAVALA.- La exprimera dama venía con todo el ímpetu de las encuestas que la ubican como la  favorita entre los panistas y aún en encuesta abierta.

Pero de un par de semanas para acá la velocidad de su promoción disminuyó y apenas el pasado fin de semana volvió al estrado, coincidentemente tras las apariciones de su rival Anaya en Berlín y Washington.

Pero los analistas estiman que quien por experiencia política, sensibilidad y género tiene todas las de ganar está dejando ir oportunidades o incluso echando a perder las que ya tiene.

Se entiende que Margarita diga que es la única que puede derrotar a Andrés Manuel López Obrador. Encuestas más o encuestas menos respaldan la posibilidad.

Lo que no es sensato es que diga que a su esposo el expresidente Felipe Calderón y a ella se les extraña en Los Pinos, como sucede en EU con Michelle y Barack Obama en la Casa Blanca.

Con todo respeto, pero Obama no dejó la Presidencia en medio de un baño de sangre, con decenas de miles de desaparecidos y una juerga financiera que dilapidó las ganancias del petróleo cuando se cotizaba arriba de los 100 dólares el barril.

Bien haría Margarita en reconsiderar su “matrimonio político” con Calderón. Es de ciegos pensar que eso la llevará a buen destino. Sobre todo cuando sus rivales ya se placean con éxito entre las élites mundiales del poder.