Después de la pifia política que desenmasacaró –cierta o falsa- de que Jaime Rodríguez negocia con Enrique Peña Nieto su posible candidatura como independiente para el 2018, la pregunta está en el aire: ¿Quién gobierna Nuevo León?

 

Después de la pifia política que desenmasacaró –cierta o falsa- de que Jaime Rodríguez negocia con Enrique Peña Nieto su posible candidatura como independiente para el 2018, la pregunta está en el aire: ¿Quién gobierna Nuevo León?

No es una pregunta ni retórica ni provocadora. Ese fue el saldo que dejó el deslinde público, de pena ajena, que el inquilino de Los Pinos le hizo al gobernador independiente en la inauguración de una empresa en Nuevo León.

¿Por qué cuestionamos quién es la verdadera mano que mece la cuna del poder en aquel poderoso Estado?

Sencillamente porque nadie en su sano juicio entiende cómo el secretario de Gobierno, Manuel González, continúa en su puesto, después de acabar, con una frase, la carrera política de su jefe ‘El Bronco’.

Porque fue el segundo de a bordo del gobernador de Nuevo León quien abrió la caja de Pandora al declarar pública y torpemente que el Estado negocia con la Federación la candidatura presidencial de Jaime Rodríguez. Hay que tener una muy supina inteligencia o de plano querer perjudicar al jefe, para decir que la posible candidatura presidencial de ‘El Bronco’ está en venta a cambio de apoyos federales.

Es como decir que alguien subasta su virginidad y lo anuncia en público, para que se sepa que está al alcance del mejor postor. Eso, aquí y en China, es un acto de prostitución… política, sí, pero al fin prostitución. La declaración del pimp González acabó de cuajo con lo que podría quedar de la imagen de ‘independiente’ que tenía ‘El Bronco’. Tanto, que el potencial comprador de esa virginidad -el Presidente de México- no tuvo empacho en aclararle en un acto muy público que no está interesado en  esos ‘encantos’, por más ‘independientes que sean’.  Quizá porque la Federación sabe muy bien que ‘El Bronco’ no es ‘virgen’.

Por eso cuestionamos: ¿Quién gobierna Nuevo León? Porque en cualquier organización quien comete un error así, como el de acabar con la carrera de su jefe, es despedido. Se va a la calle. Pero González continúa despachando como lo que es: el operador real, el gobernador en funciones, el que –como él mismo presume– decide casi todo en el Palacio de Cantera.

Si ‘El Bronco’ no puede tomar medidas para dejar claro que él nunca negoció esa ‘virginidad política’, está obligado a pintar una raya con su secretario de Gobierno. Porque si no lo hace sólo existe una de tres posibilidades: Una, que ‘El Bronco’ le pidió a su subalterno exhibirlo como ‘vendible’. No entenderíamos el objetivo.

Dos, que las complicidades son de tal magnitud, que es imposible despedirlo, por más daño que haga. Como dicen en el rancho de García, a tragar camote que se ocupa.

O tres, que el ‘gobernador independiente’ ni es gobernador ni es independiente.

Sea cual fuere la respuesta, no es buena para Nuevo León y mucho menos para ‘El Bronco,’ para quien su buena estrella acabó por estrellarse.