Cd. de México (09 marzo 2017).- La nueva versión de Disney de La Bella y la Bestia, protagonizada por Emma Watson y Dan Stevens, puede guardar una gran semejanza con la cinta animada de 1991, pero en 2017 adquiere nuevos matices gracias al director William “Bill” Condon.

Además de liderar esta producción y las dos últimas películas de la saga Crepúsculo, el cineasta cuenta con una trayectoria como director y guionista, que incluye las cintas Soñadoras, Kinsey: El Científico del Sexo y Dioses y Monstruos, por la cual ganó el Óscar a Mejor Guión Adaptado en 1999.

Por ello, la Bella que se muestra en la nueva cinta de Condon es un personaje mucho más complejo, el cual guarda coherencia con la filmografía del realizador.

“Es difícil para un cineasta hablar de sus propios temas, pero no hay duda en que, al mirar en retrospectiva, encuentras conexiones sorprendentes.

“Creo que en la vida y en el cine busco a personajes que se ven como desadaptados y ‘outsiders’. Ser un ‘outsider’ significa que eres un observador y yo he hecho muchas películas acerca de gente que, gracias a esa posición, cambian el mundo.

“James Whale cambió al mundo, Kinsey, Julian Assange e incluso Belle lo hace. Ella crea un nuevo orden en esta película. Esas son el tipo de historias que me parecen emocionantes”, afirmó Condon en entrevista.

Sin embargo, esta dimensión de Bella no fue tan bien recibida por los detractores de Emma Watson, quienes calificaron como incongruente que la actriz diera vida a una princesa y, al mismo tiempo, sea una activa defensora del feminismo.

“Para empezar, ella no es una princesa. Ella lo dice claramente. Pero de todos modos no lo entiendo. El personaje siempre está hablando de que no tiene interés en ser considerada una belleza o en llamar la atención por ninguna de sus características físicas. Y la gente que reaccionó de esa manera no tiene interés en ver eso”, agregó el director.

La cinta también ha sido criticada, antes de su estreno, por el supuesto síndrome de Estocolmo que sufre su protagonista.

Condon desestima esos comentarios.

“Más que eso, siempre ha habido una especie de carga a propósito de que esta es una mujer que se enamora de una persona que la hace prisionera. El síndrome de Estocolmo, y eso es algo de lo que hemos hablado muy claramente.

“Creo que es uno de los grandes cambios aquí, pues en primero hay una línea crucial cuando están empezando a formar una amistad y él (Bestia) le dice que podrían ser felices, a lo que ella responde ‘¿Puede ser feliz alguien que no es libre?’ Pero ella no deja que sus sentimientos crezcan hasta que es libre y eso es un cambio crucial”, afirmó.

A esto se suma la polémica del personaje gay de LeFou (Josh Gad), quien parece admirar en exceso al villano Gastón (Luke Evans), lo cual provocó que la exhibición de la cinta fuera restringida en Rusia.

Sin embargo, Bill está satisfecho con el resultado y con su cúmulo de personajes desadaptados.

¿Se considera él mismo un ‘outsider’?

“Sí”, responde sin vacilar.

La Bella y la Bestia se estrena en salas mexicanas el 17 de marzo.

Reforma