Están allá sólo para ganar lo suficiente como para tener mejores vidas para ellos y sus hijos, una oportunidad que no tuvieron en sus propios países. Suman varios millones, según diversas estimaciones, aunque la cifra exacta no se conoce, pues muchos viven escondidos. El mayor número es el de los trabajadores de México; sobrepasa con mucho a los de otros países. Para el gobierno de Trump, son criminales que amenazan los barrios y explotan la generosidad del país. Los defensores de los inmigrantes dicen lo contrario: son productivos miembros de la sociedad, respetuosos de las leyes y pagan impuestos. Según Migration Policy Institute, organización no partidista, 60 por ciento de ellos ha permanecido en Estados Unidos por al menos una década. Poco más de 30 por ciento son dueños de una casa. Sólo una pequeña fracción, 2.7 por ciento (300 mil indocumentados), han sido procesados por cometer algún delito. Pero como ha enfatizado el gobierno de Trump, el solo hecho de estar ahí sin autorización es una violación a la ley.

La Jornada / Dinero / Erique Galván Ochoa