* Ante graves deficiencias y desorden, quitan Guelaguetza a Turismo


* El PRD, “caballo de Troya” de una Morena dividida en Oaxaca

* Fallas en seguridad y logística ponen en riesgo al gobernador

La Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación tiene perfectamente ensayado su método de “lucha”: vandalizar, provocar, arremeter, atacar, victimizarse y chantajear al gobierno. La experiencia de 37 años le ha redituado enormes dividendos y convertido en millonarios a sus líderes. Y a casi cuatro décadas, todavía hay algunos funcionarios en el actual sexenio que caen en el juego de la agrupación que forma parte de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Otro mecanismo que le funciona muy bien es su ya famoso negociación-movilización-negociación, para presionar cada vez que tiene una reunión o mesa de trabajo con las autoridades estatales; este método sirve para aterrorizar, para meter miedo, para asustar a los funcionarios en todas las épocas. Y también han caído algunos funcionarios en el actual sexenio.

Esas tácticas las comenzó con Heladio Ramírez López, el gobernador que cedió todo, todo, al magisterio; les permitió tomar el mando del instituto educativo y con ello las decisiones rectoras, al ser parte patronal y a la vez sindical, un hecho inédito en el país y en el mundo.

Poco se ha hecho para contener a la horda de activistas guerrilleros en que se ha convertido el magisterio.

El gobierno de la República y el Poder Legislativo, en 2013, promovieron una reforma educativa que en nuestro estado ha tardado en imponerse, por ineficiencias en el IEEPO.

En el año 2015, también de manera inédita, la Secretaría de Educación Pública y el gobierno de Enrique Peña Nieto decidieron apostar por Oaxaca y por el entonces gobernador Gabino Cué Monteagudo, creyeron que por simpatizar con la CNTE, podría enfrentar y frenar a las y los maestros.

En julio de hace año y medio, el gobierno federal mostró su absoluto respaldo al estado al apoyar la reestructuración y transformación del Instituto Estatal de Educación Pública; incluso, mandó cientos de policías en previsión de una actitud violenta por parte de los más de 80 mil docentes y administrativos.

El estado tenía todo para mantener en la raya a la Sección 22. Apoyo federal, policías, recursos financieros. ¿Entonces qué pasó? Un gobierno débil como el de Cué Monteagudo, no soportó la presión, entonces escasa, del magisterio.

Ni Moisés Cruz Robles ni el actual director del IEEPO, Germán Cervantes Ayala, tuvieron la capacidad para frenar el pequeño embate; la Sección 22 sabía perfectamente de sus limitaciones, enfrentaba además la amenaza de descuentos salariales y la detención de sus principales líderes, entre ellos Rubén Núñez Ginez.

Casi en la lona, el magisterio se acordó de su técnica de chantaje y provocación y aprovechó un regalo en bandeja de plata que le puso el propio gobierno estatal, a través de la Secretaría de Seguridad Pública, en coordinación con policías federales.

El pretexto fue el desalojo, el 19 de junio, en Asunción Nochixtlán, Huitzo y Viguera; se acordó que en sus filias tiene guerrilleros y entonces usó todas sus armas de provocación. El resultado es de todos conocido: volvió a ganar la Sección 22 con sus chantajes; el gobierno de Gabino Cué reculó y cedió al extremo para no terminar peor su gobierno, y los perdonó; se olvidó del decreto del nuevo IEEPO y de las órdenes de aprehensión (por cierto, con respecto a este hecho, habrá sorpresas contra funcionarios de Cué).

Vino Alejandro Murat y desde el 31 de noviembre tendió su mano al magisterio, al igual que lo hizo el 1 de diciembre, a pesar de los amagos y bloqueos. Siete días después de iniciar su mandato, recibió a la dirigencia que entonces encabezaba Rubén Núñez, para recalcar su voluntad de diálogo.

Dos semanas después iniciaron las mesas de trabajo gobierno-Sección 22, que han continuado, con el compromiso de respaldar todas las demandas legales de los maestros y maestras.

Pero no. El magisterio no está satisfecho y ya no quiere solamente dinero y prebendas, ahora quiere el poder, instaurar el terror, torpedear al gobierno de Cué, como sucedió el 21 de marzo, y promover a Morena, el partido de López Obrador.

Sí, con la ayuda de ex funcionarios de Cué, promueve la desestabilización para generar más simpatías al mesías tabasqueño. Y si no, ahí están las pruebas: el 18 de marzo, en el templete estuvieron ni más ni menos que tres ex dirigentes del magisterio: Azael Santiago Chepi, Héctor Yodo y Gustavo Manzano. Así que, a esperar que la ola de terror siga.

NIMIEDADES

1.- Las fallas en la Secretaría de Turismo continúan con JUAN CARLOS RIVERA al frente, pues pese a su “experiencia” en el ramo de la hotelería de bajos costos, nada más no da una. No hay una sola, una sola, acción que haya emprendido desde el 1 de diciembre; y ninguno de su equipo de trabajo le ayuda para maquillar un poquito el fracaso. Quizá por eso tomaron la decisión de quitarle la organización de la Guelaguetza y que el manejo de éste, con los recursos millonarios, pase a manos de la Secretaría de las Culturas y las Artes. Y ya viene la temporada de visitantes, y tampoco hay promoción turística.

2.- El PRD está dispuesto a dinamitar la escasa presencia de Morena en Oaxaca y por eso tras la visita de López Obrador, se comenzó a llenar de arribistas que lo único que les interesa es el dinero y el poder. Es el caso de JESÚS ROMERO LÓPEZ, ROSENDO Y FELIX SERRANO, AZAEL SANTIAGO CHEPI, HÉCTOR LORENZO ESTRADA… De hecho, tienen una misión: pudrir a Morena y terminar de desprestigiarlo, y es muy probable que logren su objetivo, pues son especialistas en corrupción, chantaje y acarreos. Puede que lo logren, pues en realidad Morena ya está contaminado y desprestigiado con FLAVIO SOSA, SALOMÓN JARA CRUZ, ARMANDO CONTRERA CASTILLO, entre otros. Hasta el priista MIGUEL GARZA QUINTANA ya les aplaude.

3.- Graves fallas en el equipo de seguridad, logística y giras del gobierno del estado, que pusieron en riesgo la integridad física del gobernador Alejandro Murat y su esposa Ivette Morán, el pasado 21 de marzo, en dos hechos en que se vio involucrada la Sección 22; primero en Guelatao, donde a centímetros del mandatario y la titular del DIF pasaron gritando y empujando los maestros, y estuvieron a punto de arrojar objetos. Luego en el zócalo, donde la falta de estrategia de Seguridad Pública, la policía detonó más de 10 cartuchos de gases lacrimógenos, poniendo en riesgo la salud de cientos de estudiantes; otro grupo estuvo a punto de lograr entrar, al aparecer a la espalda de la policía. Al final no pasó a mayores pero el riesgo está latente por fallas en la seguridad; algo tendrá que cambiar en los próximos días.