El escándalo de la semana involucra a un secretario de Estado, a una constructora, acuerdos en lo oscurito con el tráfico de concesiones de peaje con un costo al gobierno de 30 mil millones de pesos

El escándalo de la semana involucra a un secretario de Estado, a una constructora, acuerdos en lo oscurito con el tráfico de concesiones de peaje con un costo al gobierno de 30 mil millones de pesos.

Pero no echen las campanas al vuelo. El caso se ventila en España donde el litigio entre la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez y el gobierno español contra la constructora Abertis amenaza con destapar una cloaca en el tráfico de influencias y corrupción.

La historia es simple. Bajo el esquema de concesionar las carreteras de peaje a terceros, la ministra firmó a Abertis una garantía de tráfico en una de sus mega autopistas.

Si las estimaciones de aforo de autos no se cumplían bajo el cálculo de la concesión, el Estado asumiría la pérdida de ingresos y le compensaría el faltante a la constructora. Es decir le eliminó cualquier riesgo.

Ello a pesar de que el llamado Consejo del Estado español le advirtió a la ministra que el acuerdo del 2006 sería ruinoso. El resultado: el gobierno tendrá que pagarle a Abertis cerca de mil 500 millones de Euros.

¿Suena la historia familiar? El que quiera buscar en México podría encontrarse con un caso muy similar, también con una constructora española –OHL- con las autopistas Circuito Interior Mexiquense y el Viaducto Bicentenario, del Estado de México.

Es un caso al que es obligatorio poner la lupa, porque se trata del trafique de aforos presuntamente manipulados para elevar arbitrariamente, tanto el monto de las cuotas de peaje como los años de la duración de las concesiones.

Más obligado todavía porque se estima que los beneficios de las concesiones le están multiplicando por cinco veces las utilidades a OHL, involucrada en un sinfín de escándalos de corrupción en nuestro país.

Para dar una idea de que en México podría repetirse el escándalo de los mil 500 millones de Euros con Abertis, basta asomarse a la red de carreteras de peaje del Estado de México.

Una sola de esas autopistas de peaje arrancó con una inversión de cinco mil 600 millones de pesos. Y por los manipuleos de peaje y de ampliación de concesiones que pasaron de 30 a 48 años,  podría acabar dejándole 65 mil millones de pesos de beneficios. Seis tantos lo que invirtió.

El asunto es de extrema urgencia si se considera que estamos en la antesala de que el gobernador Eruviel Ávila autorice una ampliación más en una de las concesiones, aún cuando OHL ya cubrió los costos de construcción de la autopista.

La sospecha del tráfico de influencias y de presuntos actos de corrupción se eleva con la urgencia de ampliar la concesión que le daría amplios beneficios a OHL coincide con el arranque de las campañas para elegir al nuevo gobernador del Edomex.

¿Se estará vacunando el actual gobernador ante la posibilidad de que su sucesor no pertenezca a su partido y desde ahora amplía la concesión de autopistas?

¿O será acaso que favor con favor se paga a la hora de contar con los apoyos suficientes para fondear la campaña del candidato de su partido? Ya entraremos al detalle.