Felipe Calderón se fue directo y a la yugular de Humberto Moreira. El expresidente acusó al exgobernador de Coahuila y expresidente nacional del PRI de tener un pacto con el crimen organizado

Felipe Calderón se fue directo y a la yugular de Humberto Moreira. El expresidente acusó al exgobernador de Coahuila y expresidente nacional del PRI de tener un pacto con el crimen organizado.

Palabras más, palabras menos, Calderón dijo que durante su gobierno, Moreira tenía acuerdos con los principales líderes de Los Zetas que vivían en Coahuila.

Y que cuando el Gobierno Federal intentó enviar a la Marina a Coahuila, el entonces gobernador exigió retirarlos.

Hasta ahí todo se veía muy bien, a no ser porque Felipe Calderón hizo su denuncia en el acto en el que se postuló a su compadre Guillermo Anaya como candidato del PAN al gobierno de Coahuila.

Y aquí es donde la puerca torció el rabo.

Porque si alguien no puede ufanarse de tener vinculaciones con el crimen organizado en Coahuila, es precisamente el compadre de Calderón y ahora candidato azul a la disputada gubernatura.

Porque de acuerdo a los expediente de la PGR, Guillermo Anaya fue vinculado directamente como protector de Sergio Villarreal Barragán, alias “El Grande”, cuando el panista era alcalde de Torreón entre 2003 y 2005.

La liga viene de Adolfo Villarreal, el hermano de “El Grande”, quien se casó con Elsa María Anaya Llamas, hermana del candidato del PAN a la gubernatura. Es decir, los Anaya y los Villarreal estaban emparentados.

Esas relaciones de Guillermo Anaya con quien fuera el lugarteniente de los Beltrán Leyva en la región lagunera llegaron a poner en aprietos a su propio compadre.

Eso sucedió cuando en septiembre del 2006, ya como presidente electo, Calderón acudió al bautizo de la hija de Elsa María Anaya Aguirre. El affaire entre los azules y El Grande está documentado en la página 46 del libro “Crónicas de Sangre, Cinco Historias de Los Zetas” del periodista Ricardo Ravelo.

De hecho, está documentado que en calidad de testigo protegido, “El Grande” reveló a la PGR los vínculos de protección que tenía en sus operaciones criminales en La Laguna, en los días de Anaya como alcalde y Calderón como presidente.

Los hechos están asentados en la averiguación previa PGR/SIEDO/UEITMIO/0992010 /2010, en el que el testigo de nombre Mateo –nombre asignado a “El Grande”- revela los pormenores de las escoltas y la protección que para su mercancía le diera al entonces cuñado de su hermano y compadre del presidente Calderón.

Por eso insistimos en que Calderón peca de boquiflojo cuando se lanza así contra el exgobernador, a quienes los propios Zetas le ultimaron a uno de sus hijos.

Y en su respuesta a la acusación de Calderón, Humberto Moreira es categórico al decir que el expresidente miente.

Que fue él como gobernador quien le solicitó el apoyo de la Marina, pero que el mandatario federal se negó a enviar los efectivos a Coahuila.

Pero a mayor detalle, Moreira advierte que los jefes policíacos durante su mandato eran militares designados de acuerdo con la Sedena.

Qué se le va a hacer. Las bravuconadas de Calderón no son polvos de aquellos días, en los que el entonces presidente de México y el presidente del PRI –Moreira- se enfrascaron en un pleito por heridas etílicas que aún no sanan.