En sus días como candidato independiente, Jaime “El Bronco” Rodríguez presumía que tenía un amigo, asesor y muy cercano promotor de campaña. Era el nayarita Edgar Veytia

En sus días como candidato independiente, Jaime “El Bronco” Rodríguez presumía que tenía un amigo, asesor y muy cercano promotor de campaña. Era el nayarita Edgar Veytia.

El Bronco lo consultaba, lo escuchaba y ponía en práctica sus consejos de justicia y seguridad. Después de todo se trataba del fiscal de Nayarit, una tierra caliente del Pacífico.

Ya como gobernador, Rodríguez llegó a proponerle a Veytia que se mudara a Nuevo León, donde sería el dueño y señor de la nueva justicia que comenzaría por llevar a la cárcel a Rodrigo Medina.

Pero Veytia rechazó las tentaciones broncas. Sin embargo aceptó ser el consultor de cabecera en seguridad del nuevo gobernador de Nuevo León, a quien le recomendó a muchos de quienes hoy manejan las policías y la inteligencia en esa entidad.

Personajes tan cuestionables, como el agente ministerial Carlos Arturo Valle Novelo, recomendado por Veytia para trabajar al servicio de El Bronco, y que el 9 de mayo del 2016 fue abatido por el crimen organizado en un centro comercial de San Pedro Garza García.

Otro de esos personajes recomendados por Veytia es el contralmirante Augusto Cruz, controvertido director de la Agencia Estatal de Investigaciones de Nuevo León.

Pues ese fiscal nayarita fue detenido el lunes en San Diego, California. Un fiscal de Nueva York, en los mismos dominios donde se juzga a “El Chapo” Guzmán, ordenó el arresto bajo los cargos de presunto productor, traficante y comercializador de drogas en Estados Unidos.

Se le ubica como uno de los presuntos operadores del cártel Jalisco Nueva Generación, el de moda en este sexenio, y al que se le atribuyen disputas por el control territorial en una docena de estados.

La denuncia, de la que se conocen pocos detalles, establece que a Veytia le serían confiscados unos 250 millones de dólares en bienes, propiedades y cuentas, en lo que se presume una operación de lavado de dinero en gran escala.

De confirmarse las acusaciones, está claro que un fiscal, sea de Nayarit o de Nuevo León, solo puede justificar una fortuna así porque está involucrado en actividades ilícitas. Políticas o del crimen organizado.

El gobernador nayarita Roberto Sandoval debe haber perdido el sueño, pues de certificarse cualquier culpabilidad a su fiscal, se le estaría endosando una inexplicable  incompetencia o incluso una enorme complicidad.

Y aquí una vez más viene la pregunta del por qué tienen que ser las autoridades norteamericanas las que acaben exhibiendo a los políticos que a todas luces muestran sus lujos y su prepotencia, sin que ninguna autoridad mexicana les investigue ni el aliento alcohólico.

Valdría la pena analizar si los sacudimientos de inseguridad en Nuevo León y Tamaulipas –ahí están los motines y las fugas en los penales- o en Veracruz y Quintana Roo -con el repunte de homicidios y las disputas territoriales-, no tienen su epicentro en Nayarit y en el reacomodo de los cárteles.

Ya lo pronosticábamos que la extradición de Joaquín “El Chapo” Guzmán traería una larga cola que sacudiría las entrañas del crimen organizado y de la clase política y  financiera. Vayan remojando barbas, que se ocupa.