* Otra vez, Marco Cuevas en la milonga, mientras desempleo crece


* Abdón Vásquez, beneficiado por Cué, quiere secretaría con Murat


* ¿Quién para a los normalistas? Ahora resulta que son modernos Robin Hood


Acostumbrados al bajo perfil mediático, los mandos de la VIII Región Militar de la Secretaría de la Defensa Nacional se encuentran hoy bajo fuego, todo por privilegiar el trato informativo a unos cuantos medios nacionales. Tanto que de manera inédita, han tenido que dar conferencia tras conferencia para decir que no dijeron lo que sí dijeron. Tan grave la situación que tuvieron una reprimenda desde el mando central en la ciudad de México.

Cuidadosos siempre en el trato político y de respeto con las comunidades, ahora terminaron creando un problema social muy fuerte, que derivó el miércoles de esta semana en la retención de soldados en la comunidad Mixteca de San Miguel del Progreso, Tlaxiaco.

En el colmo, sus acciones abonaron al de por sí complicado escenario nacional a raíz de la iniciativa de regular y formalizar la participación del Ejército Mexicano en tareas de seguridad y protección al ciudadano ante la creciente ola violenta del crimen organizado.

Desde luego que no se trata de minimizar sus relevante acciones de combate a la siembra y tráfico de enervantes en todo el territorio nacional, así como en el a aplicación de la ley del uso de armas de fuego y explosivos.

Sin embargo, el yerro partió del propio Ejército al invitar a un grupo selecto de periodistas, mayormente de medios nacionales, el pasado 15 de marzo a recorridos vía aérea por la Mixteca y Sierra Sur, principalmente donde se asientan comunidades de la población triqui.

Previamente, el comandante de la Octava Región Militar, Alfonso Duarte Mújica, dio una explicación detallada que “En Oaxaca, un helicóptero militar fue atacado durante un sobrevuelo de reconocimiento en la zona Triqui, donde se localizaron unos 47 plantíos de amapola”, según reportó el diario “Milenio” del día siguiente.

“El ataque se perpetro en las inmediaciones de la comunidad indígena de San José Yosucani, perteneciente al municipio de Constancia del Rosario, donde desde una cañada, un grupo se sujetos armados, disparo a larga distancia alcanzado a dañar el tanque de combustibles de un helicóptero Bell202”, expuso en la nota.

El Movimiento de Unificación y Lucha Triqui (MULT) se irritó por dichas declaraciones del general Duarte Múgica, por lo que el 17 de marzo, en conferencia en la ciudad de Oaxaca, su dirigencia rechazó que las comunidades triquis estén involucradas en la siembra y protección de opiáceos como la amapola y exigió la salida del Ejército.

No obstante, hay antecedentes de la incursión y a la vez rechazo de pueblos triquis hacia el Ejército, como ocurrió en agosto de 2016, según describe el periódico “El Imparcial” del día 13 de ese año, cuando pretendían incursionar a Río Venado y a Constancia del Rosario, justamente donde habían acusado este marzo que había cultivos de amapola.

El medio informativo recuerda en esa nota periodística que en enero del año 2012 el Gobierno del Estado, que presidía entonces Gabino Cué, firmó un convenio para impedir que el Ejército entrara a la zona y para conciliar a las comunidades y a las organizaciones sociales.

Un día después del MULT, es decir el 18 de marzo, la Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort) también se pronunció en contra de las declaraciones y la presencia de los soldados en la zona. Las críticas fueron creciendo en cascada.

Aunado a ello, la semana pasada un grupo de activistas denunciaron la pretensión de la Sedena de instalar un nuevo cuartel militar en terrenos del distrito de Tlacolula, lo que generó más críticas y rechazo, ahora de varios pueblos zapotecas.

El martes 28 de marzo, los mandos de la Octava Región Militar tuvieron que dar otra conferencia de prensa para deslindar a las comunidades triquis, pero el daño social ya estaba hecho.

Las declaraciones de señalamiento derivaron el miércoles 29 en la retención de nueve soldados en la comunidad de San Miguel del Progreso, Tlaxiaco, al pretender incursionar para instalar una base de operaciones militares.

Lamentablemente las acusaciones beneficiaron a un ente, el narcotráfico y el crimen organizado, que se solazan que ahora halla rechazo a la presencia de los militares en zonas indígenas, con lo cual no tendrán que preocuparse por la erradicación de sus cultivos ilícitos.

En resumen, el Ejército Mexicano; mejor dicho, la Octava Región Militar, abrió un enorme hueco en su relación con las comunidades indígenas, que podría traer consecuencias de mayores proporciones. Incluso la renuncia o cambio de mandos militares en Oaxaca.

NIMIEDADES

1.- En su camioneta de lujo y acompañado de su familia, a eso de las 11 de la mañana del miércoles 29 de marzo, el titular del ICAPET (sí, el ex funcionario de Liconsa que se atrevió a pronunciarse a favor de Benjamín Robles Montoya y apoyarlo al final de su campaña), MARCO ANTONIO HERNÁNDEZ CUEVAS, llegó a Plaza Oaxaca al sur de la ciudad de Oaxaca. Estacionó su vehículo, bajó con su familia y se introdujeron al cine, para disfrutar de una buena película… en horas de trabajo. Como se ha señalado aquí, no es la primera ocasión en que el funcionario incurre en desobligaciones hacia el trabajo que le encomendó el gobernador Alejandro Murat Hinojosa. O de plano no le interesa conservar su empleo o de plano su principal interés es seguir fomentando el desempleo, en perjuicio de los oaxaqueños y en perjuicio de la imagen del gobierno del estado. ¿Usted qué opina?

2.- Otro funcionario que fue altamente beneficiado con Gabino Cué es el actual subsecretario de Turismo, ABDÓN VÁSQUEZ VILLALOBOS, quien proveyó lámparas solares a varios municipios y al propio gobierno, con lo cual hizo grandes negocios; pero además asesoró en materia de proyectos ecoturísticos y se benefició de varias obras, a través de su empresa constructora. Y ahora resulta que en Turismo no hace otra cosa más que grillar con tal de quedarse con el puesto de secretario, pues grita a los cuatro vientos “que se lo prometieron a mi patrón Ericel Gómez Nucamendi). En realidad hace falta una limpia generalizada para que en Turismo realmente se pongan a trabajar, porque resulta que el titular, JUAN CARLOS RIVERA, se pasó ¡una semana! en Acapulco, con el pretexto del tianguis turístico.

3.- Verdaderamente que los oaxaqueños estamos en un estado de indefensión, pues la Policía Estatal nada más mira cada vez que hay actos vandálicos por parte de los normalistas que quieren ser maestros de nuestros hijos. El pasado martes llegaron al colmo de regalar en las calles y hospitales, públicamente, mercancía que robaron a varias empresas. ¡Y ningún policía los detuvo! En absoluta impunidad actúan, pues sólo una vez, de un mes de actos fuera de la ley, pretendían llevarlos al Ministerio Público, pero fueron salvados a medio camino. El miércoles, otra vez, secuestraron camiones del transporte de mercancías, y nadie dijo nada; bueno, llegaron unas patrullas pero sólo para pedirles por favor que dejaran un camión en paz, que no sean tan malos. Y ya, fue todo, ni detenciones ni nada. Quizá por eso, por la inacción policial, el crimen organizado se asienta cada día en Oaxaca e impone su ley de narcomantas y narcoejecuciones por todos lados; algo anda fallando y mucho en la Secretaría de Seguridad Pública.