“Sufren las laderas al no ser tocadas por el agua, sentir su ausencia es no estar iluminado el día, urge el campo reverdezca, para acabar con el desolado paisaje” Manolo

Todas las buenas maneras tienen que comenzar siendo poesía. Avivemos el verso y la palabra, el libre movimiento de ideas, hagamos el corazón y recreémonos en la creatividad de lo que nos circunda, y en nuestros modos y maneras de percibir e interpretar aquello que nos armoniza. Ante esta realidad tan plural hay que dejarse conocerse y reconocerse en todos, pues cada existencia es única y la vida es para vivirla en sociedad.

Quizás tengamos que volver más a nuestro interior, que es donde se encuentra el auténtico verso del alma, la verdad más profunda de nuestro expresar y concebir. Por ello, es primordial comprenderse y entender que todo requiere tesón y valentía, sobre todo para alejarse de la vulgaridad y aprender con humildad a dejarse cautivar de la sencillez de un latido. Ojalá que a partir de este mes de abril, y los venideros, se activara en los medios de comunicación el arte de la poética, la expresión del color, la música y la danza, acompañadas del agua como óptica y aritmética de nuestros distintivos caminos.

En consecuencia, hoy más que nunca hacen falta Quijotes en medio de tantos molinos que todo lo trituran como desecho, incluida la propia vida humana. Naturalmente nuestro proceder sin energía es una vida mediocre, que nada aporta y poco dice. Ahí está la labor callada del agua, poderosa siempre y continuamente cristalina, atravesando los desiertos del globo, infundiendo el principio de las cosas, impulsando la fortaleza de la vida, propagando poemas interminables, o célebres frases como la pronunciada por Miguel de Cervantes Saavedra, máxima figura de la literatura universal: La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua. Cuánta sabiduría en ello y cuánta inspiración generada, fruto de un entorno tan variado como semejante. Sea como fuere, el acceso al agua potable y al saneamiento es esencial para los derechos humanos, la dignidad y la supervivencia del linaje, en especial los más desfavorecidos. Del mismo modo, es decisivo para avanzar en la consecución de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en su conjunto, puesto que el agua es un hilo conductor, como no podía ser de otra manera, de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus metas interrelacionadas.

En vista de lo acontecido, sabemos que este contexto, aunque complejo, es generador de existencias únicas e irrepetibles, lo que requiere de esta incolora, inodora e insípida fuente, para la supervivencia de todas las formas conocidas de vida. Lo cruel de esto es que la mayoría de las actividades humanas producen aguas residuales, y que más del 80% de estas aguas se vierten en el medio ambiente sin tratamiento alguno. Esta situación no puede continuar, como apunta el último Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los Recursos Hídricos. Un reciente mensaje de la Directora General de la Unesco, con motivo del Día Mundial del Agua (22 de marzo), indica que las aguas residuales pueden constituir una alternativa fiable como fuente de abastecimiento de agua; para ello es preciso cambiar el paradigma de la gestión de las aguas residuales, pasando de tratar y desechar a reducir, reutilizar, reciclar y recuperar. Al fin y al cabo, se trata de concurrir toda la humanidad en un empeño, en logar un equilibrio entre el desarrollo y la protección y el uso sostenible de los recursos naturales.

Como quiera que a la placidez se llega por los caminos de lo genuino, ella (la poética) es a mi juicio la que ilumina toda nuestra existencia. Porque una luz tan profunda, con una corriente de agua tan necesaria, ha de venir de lo alto, del encuentro de todos con todos, de esa transcendencia de amor rociada que nos abre la mirada al futuro. Cierto. El porvenir es nuestro. Definitivamente, no nos dejemos robar los valores humanos, la esperanza de vida, no permitamos que nos comercien y fragmenten. Retornemos a la poesía de la que todos hablan (por hablar), y pocos la escuchan y reflexionan. Hagámosla diario en nuestro ser y saber estar, y poder gozar (que es también una especie de poema)  todos del agua: tesoro vivificador

Jugadas de la Vida

Napoleón Bonaparte ofreció 12 mil francos a quien inventara un método para conservar la comida. El premio lo obtuvo el fabricante de dulces Nicolás Appert quien, sin proponérselo, creó la industria de las comidas enlatadas.

Agradezco lectura y opinión a este artículo “Acuoso” al correo: ldojuanmanuel@hotmail.com

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