Desde el lunes millones de consumidores del sureste de los Estados Unidos beben Coca-Cola embotellada, distribuida y comercializada por mexicanos

Arca Contintental, la segunda embotelladora más importante de Coca Cola en América Latina –después de Coca Cola-Femsa- se anotó este logro que pone muy en alto el orgullo mexicano a nivel global.

¿Alguien podría imaginar que empresarios y ejecutivos mexicanos fueran mas eficientes que sus contrapartes en los Estados Unidos?

¿Tanto como para adquirir y operar embotelladoras en territorios norteamericanos clave, como Texas, Oklahoma, Arkansas y Nuevo México, en sociedad con una de las empresas globales mas emblemáticas, como lo es Coca Cola Internacional?

Eso es lo que sucedió con la corporación que preside Manuel L. Barragán y dirige Francisco Garza Egloff.

Pero eso no es gratuito y no es un acto estrictamente mercantil de inversión y riesgo. Para que Arca Continental fuera autorizada a adquirir esas plantas y la distribución del sureste norteamericano, debieron tener el beneplácito de la matriz de Coca Cola, en Atlanta.

Los directivos de la multinacional confirmaron que los mexicanos son mejores operadores, que sus contrapartes norteamericanos. Y los aceptaron por encima de otros postores.

Mas aún, Arca Continental era la poseedora de la marca de agua mineral Topo Chico, que en los últimos años se viene posicionando en EU, por encima de marcas de prestigio mundial como Perrier o Pellegrino.

Los empresarios regiomontanos fueron capaces de concretar una alianza para que la marca originaria de Monterrey, amplíe todavía más su presencia en suelo norteamericano.

Con esta expansión, Arca Continental se consolida como embotellador líder no solo en México, sino en Argentina, Perú y Ecuador.

Y si volteamos a ver Coca Cola Femsa, que preside José Antonio Fernández y dirige Carlos Salazar Lomelí, nos asomaremos a la mayor embotelladora de Coca Cola a nivel mundial, con 66 centros de producción dominando mercados en 10 países.

Lo que intentamos poner sobre la mesa es que cuando existen las condiciones y se abaten las burocracias, los mexicanos somos capaces de florecer con estrategias, implementaciones y operaciones de clase mundial.

Porque cualquiera que conozca cómo se manejan las corporaciones multinacionales como Coca Cola sabrán que para que los regiomontanos se hicieran del sureste norteamericano debieron pasar por suficientes pruebas de fuego. Y las aprobaron todas.

¿Qué sentirá el presidente Donald Trump, quien desprecia el talento mexicano, al enterarse del take over operativo, de comercialización y distribución de los embotelladores mexicanos en el sureste de EU?

La hazaña empresarial de Barragán y Garza Egloff con Arka Continental confirma que en México también florecen los “good hombres”.

Y que hay ocasiones en que el pragmatismo corporativo multinacional no tiene otra que aceptar humildemente los excelentes resultados que se dan en nuestro país y que son dignos de exportarse y replicarse en la meca de quienes inventaron la Chispa de la Vida.