* ¿Y el titular de la Semadeso, José Luis Calvo Ziga, dónde está?

* Nuevo delegado del ISSSTE, ni para atrás ni para adelante

* Curas pederastas, ¿y cuándo habrá castigo real?

Lo dicen las propias cifras oficiales: el México el crimen ha repuntado considerablemente y al parecer está ganando la batalla al Estado, mientras distintos sectores discuten y polemizan sobre la posible presencia formal del Ejército Mexicano en las calles.

Por todos lados hay muertos por hechos de violencia. Esta semana que termina en un solo día se hallaron seis víctimas en Veracruz; Apenas en Morelos, esta semana cerró también la exhumación de fosas, en su segunda etapa, en Jojutla, donde se localizaron al menos 64 cuerpos.

Guerrero –donde Acapulco ha sido catalogada como la ciudad más peligrosa del mundo–, Michoacán, la Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León, Tamaulipas, Chiapas, por citar algunos nombres, son las entidades en que todos los días amanecen muertos en las calles.

“De acuerdo con investigadores del Instituto para la Economía y la Paz, durante el año pasado el nivel de paz en el país se deterioró en 4.3% y el impacto pudo haber sido mayor de no haber sido por las leves mejoras en los niveles de delitos con violencia, que disminuyeron en 9%, y por el avance en la implementación de la reforma al sistema de justicia.

“El IEP recoge que el año menos pacífico para México ha sido el 2011, cuando la actividad de las Fuerzas Armadas alcanzó su punto máximo y la tasa de homicidio se duplicó con respecto a la del 2006”, reportó el pasado martes el diario El Economista.

A su vez, según el periódico Excelsior, la violencia le costó a México el equivalente a 18% de su Producto Interno Bruto (PIB) en 2016, alrededor de 25 mil pesos por habitante, según el Índice de Paz México 2017, de la misma fecha.

Y según el sitio de internet de la Revista Forbes, las principales causas de la violencia en México son la corrupción, la ineficacia de las autoridades, poca transparencia, el “narcomenudeo”, la falta de oportunidades para jóvenes y falta de interés de los ciudadanos.

¿Y Oaxaca? No ha estado exenta de la problemática, en parte por la colindancia con otras entidades con extrema violencia, como son Guerrero, Veracruz y Chiapas. En parte porque hasta ahora las estrategias de contención e inteligencia en contra de la delincuencia, han fallado.

Pero también porque el gobierno de Alejandro Murat Hinojosa recibió un estado devastado, donde poco o nada se invirtió a la capacitación de policías y la adquisición de equipos tácticos así como patrullas y demás implementos de trabajo.

Nada más hay que recordar que en los dos últimos dos años del gobierno de Gabino Cué, hubo al menos cinco rebeliones de policías, que exigían mejoras salariales e incluso llegaron al paro de actividades.

Claro, eso no es argumento para justificar el poco o nulos programas de prevención en la actual Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca, que encabeza el marino José Raymundo Tuñón Jáuregui, quien llegó con cartas credenciales como de probada experiencia a nivel nacional e internacional; otro marino en la Policía Estatal, José Sánchez Saldierna.

Sin embargo, cada vez más la espiral de violencia se recruce en Oaxaca, a la par de la falta de actuación en desmanes que cometen, por ejemplo, los normalistas, los maestros de la Sección 22 y los mototaxistas y taxistas, que cotidianamente ponen su mejor empeño para exhibir a nuestras autoridades en materia policiaca.

Sólo en la semana que termina, ocurrieron dos actos de ajusticiamiento, en una localidad de Puerto Ángel, Pochutla, y otro en una comunidad de San Miguel Soyaltepec, donde pasearon desnudos a los ladrones.

El fin de semana comprendido del 31 de marzo al 2 de abril, se contabilizaron al menos nueve ejecuciones en territorio estatal, a pesar de los anuncios y excesiva promoción en redes sociales por parte de los funcionarios responsables de la seguridad pública.

¿Qué queda? ¿Qué la ciudadanía se quede de brazos cruzados esperando una ayuda divina mientras que los funcionarios no terminan de conocer el estado? Seguramente desde nuestro propio hogar podemos tomar medidas preventivas, sin intentar, por supuesto tomar medidas que suplanten a la autoridad, ante la falta de justicia y seguridad.

NIMIEDADES

 

1.- Nadie sabe qué hace JOSÉ LUIS CALVO ZIGA en el puesto de secretario del Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, primero porque no conoce el tema; segundo, porque los 80 mil pesos que gana no se comparan con los cientos de millones de pesos que tiene en las cuentas bancarias, y tercero, porque nunca está en la oficina y no conoce absolutamente nada de cuidado al ambiente. ¿O usted ha escuchado algo acerca de los proyectos y acciones que está realizando?

2.- ¿Aun sigue MARCELINO MIRANDA AÑORVE en la delegación del ISSSTE? A pesar de múltiples denuncias de trabajadores y derechohabientes, el individuo, ajeno al estado de Oaxaca, continúa con su negocio de subrogación de medicinas y servicios, con el pretexto de que los quirófanos se siguen rehabilitando, ¡desde hace dos años! Es una verdadera calamidad que aún se mantenga en el puesto a un personaje que lo único que ha hecho es enriquecerse con un grupito de pillos, como lo han denunciado los propios delegados sindicales. A mediados del año pasado con el apoyo de la Federación se logró controlar la rebelión en el Hospital Presidente Juárez, pero apenas vienen más movilizaciones.

3.- Cada vez más aparecen casos de curas señalados de pederastia, es decir, de agresión o abuso sexual en contra de menores de edad, pero cada vez más la justicia se aleja de ellos, bajo el pretexto de respetar a la religión Católica. En Oaxaca tenemos dos casos, el del sacerdote GERARDO SILVESTRE HERNÁNDEZ, cuya sentencia apenas se concretó, muchos años después y mucho daño después; el otro es el del CARLOS FRANCO MÉNDEZ PÉREZ, se encuentra prófugo de la justicia, como si nadie supiera dónde se refugia, o como si el arzobispo JOSÉ LUIS CHÁVEZ BOTELLO no conociera absolutamente nada del tema.