Ciudad de México. México acaparó 17.24 por ciento de los 11 mil 567.7 millones de dólares que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) autorizó en proyectos de diversa índole para apoyar a gobiernos de 26 países de América Latina y el Caribe y que van desde obras de infraestructura, programas sociales, administración tributaria y de justicia hasta transparencia, seguridad ciudadana e incluso de reforma y modernización del Estado, de acuerdo con el informe anual del organismo.

El documento enlista los proyectos de más de 5 millones de dólares, aunque el BID concede muchos por montos menores que no fueron detallados.

En el caso de México, los fondos autorizados ascendieron a mil 995 millones de dólares y se aplicaron únicamente en cinco proyectos: tres destinados a “fortalecer” el programa de subsidios sociales Prospera, las finanzas públicas y el Sistema Nacional de Salud Animal y otros dos para “financiar” la reconversión productiva en el sector rural e impulsar la productividad.

El desembolso de los recursos puede no darse de inmediato ni en una sola exhibición porque aunque hayan sido autorizados desde el año pasado depende del tipo de proyecto, su calendarización y hasta la firma del contrato que puede ocurrir varios meses después.

Aún así, México se convirtió en 2016 en el país latinoamericano con más financiamiento autorizado por el BID, seguido de Brasil y Argentina, cuyos proyectos concentraron, respectivamente, 14.5 y 13.5 por ciento de los recursos aprobados.

Además, 3 de los 5 proyectos mexicanos recibirán 600 millones de dólares cada uno, casi el triple del monto máximo otorgado para programas del resto de los países de la región.

El BID precisó que ya desembolsó un 69 por ciento del financiamiento que autorizó para México, es decir, mil 376.3 millones de dólares. Además, sus estadísticas revelan al país se le han aprobado 38 mil 727 millones de dólares para proyectos y garantías, lo que equivale al 7 por ciento del financiamiento por 260 mil 108 millones de dólares que el BID ha aplicado en la región desde que fue fundado en 1961.

El “Fortalecimiento del Programa de Inclusión Social Prospera”, otro denominado “Fortalecimiento de las Finanzas Públicas 2” y uno más que se llama “Impulsar la productividad”, fueron los proyectos de 600 millones de dólares.

Los recursos de prospera, por aplicarse este año.

El financiamiento por 600 millones de dólares para Prospera fue aprobado el 23 de noviembre de 2016 y el contrato correspondiente se firmó apenas el 13 de febrero de 2017, con las secretarías de Desarrollo Social (Sedesol) y de Educación Pública (SEP) como “organismos ejecutores”.

Está planteado como “un préstamo de inversión” con el objetivo de contribuir al desarrollo de capacidades y apoyar el consumo de familias en situación de pobreza, con inversiones que mejoren sus condiciones de nutrición, salud y educación mediante dos componentes: el financiamiento de las transferencias monetarias bajo el esquema de apoyos con corresponsabilidad y la planeación estratégica generando insumos para la toma de decisiones y mejorar la efectividad del programa.

Sobre los 600 millones de dólares para el fortalecimiento de las finanzas públicas, como parte de “la modernización del Estado”, el BID precisa que se trata de la segunda y última operación para mejorar los ingresos tributarios y el control del gasto público en México.

Se pretende mejorar el diseño y administración de la política de ingresos sobre hidrocarburos, incrementar la información financiera con otros países con fines tributarios así como aumentar la eficiencia del gasto público y el control de su crecimiento. El contrato se firmó el 26 de junio de 2016 y concluyó el primero de julio del mismo año.

También como parte de lo que el BID llama “préstamos programáticos en apoyo a las reformas de políticas”, otorgó otros 600 millones de dólares para formar la productividad en México, mediante el mejoramiento de su marco institucional, la competencia, el clima de negocios, la innovación y desarrollo productivo, la convergencia regional y la asignación de factores de producción a través del acceso al financiamiento a las empresas.

Otros 145 millones se autorizaron para un programa de “Fortalecimiento del Sistema Nacional de Salud Animal” para incrementar la productividad del sector pecuario y mejora su acceso a los mercados doméstico e internacional.

Los restantes 50 millones de dólares, autorizados desde el 30 de junio de 2016, fueron para un segundo financiamiento para “Proyectos de Inversión y Reconversión Productiva en el Sector Rural”, canalizados a través de FIRA para apoyar en su desarrollo empresarial y exportador a micro, pequeñas y medianas empresas.

La Jornada