Prueban con éxito teoría de Einstein

REFORMA/Redacción
Italia (01 junio 2017).- A más de 100 años de la elaboración de la Teoría de la Relatividad, un grupo de científicos que trabaja en el Observatorio de Ondas Gravitacionales por Interferometría Láser (LIGO, por sus siglas inglés) confirmó la manera en la que se comporta la luz, sugerida por Einstein.

El LIGO detectó por tercera vez ondas gravitacionales y ondulaciones en el espacio tiempo, y, como en el caso de las dos primeras veces, las peculiares ondas se generaron cuando dos agujeros negros chocaron, formando uno más grande, cuya masa es 49 veces más grande que nuestro sol.

“Parece que Einstein tenía razón, incluso para este nuevo evento, que está dos veces más lejos que nuestra primera detección”, dijo la científica Laura Cadonati en un comunicado.

Los investigadores comprobaron una vez más la teoría de Einstein al buscar un efecto llamado dispersión, que se produce cuando las ondas de luz en un medio físico viajan a diferente velocidad en función de la longitud de onda. Este fenómeno es posible captarlo en la Tierra, como cuando un prisma de vidrio forma un arcoiris.

El 4 de enero de este año, el equipo de investigadores interceptó las ondas del sistema de dos agujeros negros a 3 mil millones de años luz, el avistamiento más lejano que haya logrado LIGO. Para los científicos, fue sorprendente encontrar que los agujeros negros en este sistema binario pudieran no estar alineados.

“Esto quiere decir que los dos hoyos negros podrían estar girando en direcciones opuestas, lo que provee prometedoras claves de cómo se forma un sistema binario de agujeros negros”, dijo Susan Scott, miembro del equipo.

Los agujeros negros, entonces, no sólo giran en espiral sino sobre sus propios ejes. A veces giran en una órbita alineadamente, y otras ocasiones lo hacen en direcciones opuestas. En esencia, apuntan los investigadores, los agujeros negros pueden girar en cualquier dirección.

Hay dos modelos principales para explicar cómo se pueden formar pares binarios de agujeros negros. El primer modelo propone que los agujeros negros nacen juntos: se forman cuando cada estrella de un par llega a estallar, debido a que el par de estrellas ya estaba alineado, los agujeros negros “imitan” a sus madres.

En el otro modelo, los agujeros negros se unen más tarde en el sistema, lo que promueve que no giren alineadamente.

El equipo de investigación pretende sacar datos estadísticos para saber cuál de los modelos es más común.

Los investigadores Bram Slagmolen y Robert Ward trabajan en mejoras a los instrumentos, para que en un futuro se puedan detectar ondas gravitacionales irradiadas por estrellas de neutrones, que se crean cuando grandes estrellas explotan y sus núcleos colapsan.

El director de la Fundación Nacional de Ciencia, France Córdova, aseguró que la recopilación de información revelará el origen y características de objetos astrales, aumentando el entendimiento del universo.

“Cada detección ofrece más que sólo un “avistamiento”, expresó, “la Fundación busca ser parte de futuros desarrollos que prometan incrementar la frecuencia de detecciones a un nivel incluso diario. Esperaremos ansiosamente mientras cientos de investigadores de todo el globo mejoran el observatorio para iluminar los procesos de la fusión de agujeros negros, estrellas de neutrones y otros fenómenos astronómicos.
Ayudan ciudadanos a detectar nuevas ondas gravitacionales

Debido a los recientes descubrimientos de LIGO, la Universidad Northwestern elabora un proyecto para que el público en general pueda apoyar a detectar una mayor cantidad de ondas gravitacionales.

El centro de astrofísica de Northwestern lidera un proyecto de ‘crowdsourcing’ llamado Gravity Spy para tamizar los datos que obtiene LIGO.

Debido a la sensibilidad del detector, la información de LIGO tiene fallas técnicas, ruido transitorio de fuentes instrumentales y ambientales que imitan las señales de las ondas gravitacionales verdaderas.

Gravity Spy fomenta que científicos ciudadanos clasifiquen las fallas, para incrementar la cantidad de éxitos de avistamientos reales.

De acuerdo con sus promotores, este el primer proyecto científico y ciudadano que acopla la clasificación mecánica con la humana.

Más de 8 mil 500 voluntarios alrededor del mundo han clasificado ya 2 millones de fallas desde el lanzamiento de la plataforma en octubre. Participan niños y adultos clasificando fallas desde las pantallas de sus computadoras. A medida que los usuarios adquieren más experiencia, avanzan a niveles más desafiantes que contienen deslices de algoritmos más complejos.

Cualquiera puede entrar a apoyar en el proyecto a través de la liga https://www.zooniverse.org/projects/zooniverse/gravity-spy.

Con información de MIT y NSF 

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