Resulta curioso que Oaxaca sea frecuentada por oficiantes de las distintas disciplinas artísticas, muchos pintores, fotógrafos y cineastas nacionales o extranjeros que afirman que aquí hay una luz maravillosa que la hace un lugar propicio para la apreciación de las formas y los colores, también los escritores han hallado aquí un refugio estimulante apto para la creación, históricamente ha sido memorable la visita del novelista inglés D.H. Lawrence en 1924 quien llego por tres meses después del asesinato del gobernador del estado Manuel García Vigil, su estancia en ésta ciudad estuvo marcada por ese aire violento que infestaba a todo el país desde 1910, tuvo la oportunidad de analizar la infinidad de sucesos de orden social que aquejaban al México de esos días, redacto su libro de ensayos Mañanas en México, elaboró la versión definitiva de su novela “La serpiente emplumada” y casi concluyo “El pez volador”. Lawrence conoció una Oaxaca muy distinta a la de nuestra época, en una de sus primeras misivas escribe: Oaxaca es una ciudad chiquita, muy tranquila, con indios de baja estatura pero orgullosos: los zapotecas, el clima es perfecto, se usa ropa de algodón, pero no es demasiado caliente, la ciudad posee una belleza singular  y extraña, muy agradable es el Hotel Francia ¡Qué comida tan sabrosa y divertida! –cuatro pesos al día por todo- en nuestras bibliotecas Oaxaqueñas, como un acervo cultural, existe un libro importantísimo sobre la estancia del escritor británico en esta capital: Laurence en Oaxaca, tras las huellas del novelista en México, del periodista norteamericano Ross Parmenter, en el Parmenter analiza el impacto que tuvo para Lawrence su paso por esta provincia, episodio que inclino la balanza de su salud y de su vida creativa. No menos trascendental, años después fue la visita que efectuó Malcolm Lowry a finales de la década de los treinta, y posteriormente la de Italo Calvino, en 1975, cuyo libro “Bajo el Sol Jaguar”,  relata una historia transcurrida en esta urbe, el cuento inicia de este modo: Oaxaca se pronuncia Uajaca, el hotel al que llegamos había sido originalmente el convento de Santa Catalina, lo primero que notamos fue un cuadro en una salita que llevaba al bar, este se llamaba “Las Novicias”, el cuadro era una gran tela oscura que representaba a una monja joven y un viejo sacerdote, de pie, uno junto al otro, las manos ligeramente separadas del cuerpo, casi rozándose, figuras más bien rígidas para ser un cuadro del siglo XVIII, una pintura con la gracia un poco torpe propia del arte  virreinal pero que transmitía una sensación perturbadora como un espasmo de sufrimiento contenido- hasta aquí “Bajo el sol Jaguar”.

Después, atendiendo  más a un espíritu literario que histórico, pero con maestría descriptiva, Calvino menciona: Monte Albán, entre las alturas que rodean al valle, es un conjunto de ruinas de templos, bajorrelieves, grandiosas escalinatas, plataformas para los sacrificios humanos, el horror, lo sagrado y el misterio son englobados por el turismo que nos dicta comportamientos preestablecidos, modestos sucedáneos de aquellos ritos, al contemplar esos peldaños tratamos de imaginar la sangre caliente que brotaba  de los pechos lacerados por los cuchillos de piedra de los sacerdotes, (más en Oaxaca no hubo sacrificios). Por obvias razones, Oaxaca ha sido sitio predilecto para los arqueólogos, dentro de esta pléyade de sabios se encuentra el discutido Leopoldo Batres, que trabajo en Monte Albán y Mitla entre 1890 y 1904. En 1900, el norteamericano Marshall H. Saville exploró Xoxocotlan, Mitla y Monte Albán, Alfonso Caso lo hizo en temporadas sucesivas de 1931 a 1949, Ignacio Bernal, Roberto Gallegos, Jorge Acosta, Lorenzo Gamio, Kent Flannery, Ronald Spores, Marcus Winter que vive entre nosotros desde 1974 y John Paddock, ya fallecido, quienes nos han dejado innumerables y enriquecedores trabajos de investigación.

LA EDUCACION

EPOCA PREHISPANICA

La formación educativa de un pueblo, reflejada en sus distintas actividades laborales, artesanales y productivas, está sustentada en tradiciones familiares y comunales, pero hay tareas que evidentemente requieren de destrezas, información y conocimientos específicos y es en este momento en que  se accesa a la educción escolarizada. El territorio de Oaxaca nos muestra, a través de sus más antiguas manifestaciones culturales, un proceso educativo sólido, sino, no hubieran sido posibles las maravillas que hoy disfrutamos como los edificios prehispánicos, los códices, las esculturas, estelas, el trazo prehispánico zapoteca de nuestra ciudad, etc.  Según los investigadores en  la materia, como José Antonio Gay y Francisco de Burgoa, señalan que no es posible identificar en tiempo de los zapotecos y los mixtecos una educación sistematizada, con niveles, así como no hay una documentación sobre la enseñanza especifica de disciplinas como la astronomía, la escritura, la arquitectura, las matemáticas y la medicina, pero se sabe que eran parte de la formación de los sacerdotes, quienes mantenía el control ideológico de los diversos grupos sometidos.

Ahora bien, se ha encontrado que existían una especie de monasterios anexos a los templos, donde vivían jóvenes castos, limpios de corazón y puros de costumbres, en donde se educaban rigurosamente, con una vida casi espartana, sin carne, ni bebidas fermentadas ni relaciones sexuales, en un principio, sus labores eran casi de servidumbre, es decir, barrían las calles, lavaban los trastes, aseaban los instrumentos religiosos y asistían a los sacerdotes, cuidaban de la biblioteca que resguardaba los códices con las historia del pueblo, su cosmogonía, su legislación y sus rituales, por las noches su responsabilidad era mantener encendidos los fuegos sagrados en tanto oraban y hacían penitencia. A éstas escuelas ingresaban los hijos de los caciques zapotecos a partir de los siete años de edad, es claro que tenían un calendario excelente, el secular de 365 días (iza) y el ritual de 260 días, llamado pije, excelente para el control de la agricultura, así mismo dos de los cuatro sistemas principales de escritura, descubiertos en el territorio nacional, son Oaxaqueños, uno Mixteco y otro Zapoteco, el más antiguo.

ÉPOCA VIRREINAL

De las primeras instituciones educativas Oaxaqueñas, el colegio de San Juan fundado en 1576, por los jesuitas, es el más antiguo, el segundo lo establece once años después en 1587, el obispo Fray Bartolomé de Ledesma, más tarde en honor a su fundador, esta institución es nombrada Colegio de San Bartolomé, donde hoy ocupa la casa número 17 de la tercera calle de Macedonio Alcalá, frente al jardín “Antonia Labastida” y que fué fusionado al Seminario de la Santa cruz a finales del siglo XVII, cuando era estudiante del mismo Don Manuel Sabino Crespo de la Llave.  En 1607 se establece en el hoy conocido como ex convento de San Pablo y el colegio de Santo Domingo, que fue elevado al rango de Universidad en 1623, categoría que perdió por dificultades con el obispo fray Juan Bartolomé de Bohórquez, en este colegio estudiaron el historiador Francisco de Burgoa, el matemático Rivera Malo y el poeta Martin Acevedo. El seminario de la Santa Cruz, fundado el 12 de abril de 1673 por el obispo Fray Tomás de Monterroso, funciono durante  casi doscientos años en el edificio que ocupa actualmente la Escuela de Derecho de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, este seminario sigue funcionando en hacienda Blanca, del distrito de Etla, lo que lo hace el centro de enseñanza más antiguo en Oaxaca, con trescientos cuarenta y cuatro años de existencia, de este plantel egresaron don Antonio de Lizardi, don Matías Romero, don Manuel Sabino Crespo, don Benito Juárez, Miguel Castro, Marcos Pérez, Miguel Méndez, Félix Romero  y Don Porfirio Díaz, entre otros, liberales todos ellos y personajes de la vida nacional.

El colegio de San Agustín, fundado en el siglo XVII, tuvo  gran trascendencia en la vida política y social, en este instituto destacó un alumno de entre muchos: Don Carlos María Bustamante, a quien se le recuerda por haber fundado El Diario de México, en el que logró publicar noticias de tipo político, pese a la oposición personal del Virrey Iturrigaray, con el seudónimo de El Proyectista, difundía criticas de problemas de interés público, así como cartas de los lectores, se hablaba de los valores que las tesis bonapartistas sustentaban, como una forma de combate a las monarquías absolutas, también se le dedicó espacio a los trabajos de Miguel Hidalgo, y fué un vocero del liberalismo, editó el periódico satírico El Juguetillo, participó con Morelos en la lucha Independista, pero su vocación fue siempre la de periodista, se opuso a la coronación de Iturbide, su actitud le costó la miseria, a tal grado que no pudo ni grabar la lápida de su mujer en 1846 anciano y enfermo fue voluntario para la guerra contra los Estados Unidos,  la que lo hundió en una tristeza a sus 73 años de edad, se propone defender su hogar con un fusil de chispa, no resistió tanta amargura y fallece el 21 de septiembre de 1848 en condiciones de miseria.

Continuará…………………..

Oaxaca, Oax., a 11 de junio de 2017.
Jorge Alberto Bueno Sánchez.
Cronista de la Ciudad de Oaxaca.
Miembro de la S.M.G.E.
Miembro del S.C.M