Si eres mexicano seguro has notado que los días de calor son peores que antes y que las lluvias son más intensas y frecuentes cada año. No es una percepción, es la realidad consecuencia del cambio climático.

En los últimos 50 años, el cambio climático ha afectado a nuestro país significativamente: hay más tormentas, menos terrenos fértiles para sembrar, las épocas de calor son más largas y se ha acelerado la pérdida de bosques y vegetación.

De 2001 a 2014, el número de declaratorias de desastre natural por ciclones tropicales se duplicó en México; en los municipios, las declaratorias por lluvias extremas crecieron casi 60%, según datos del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático. Solo en la Ciudad de México, la temperatura se ha incrementado casi 4º centígrados en lo últimos años.

Lo que pasa en México es solo una muestra de lo que ocurre en el planeta. 2016 fue declarado el año más caluroso en la historia por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), al alcanzar una temperatura 0.07 grados arriba del último récord de la mayor temperatura en la tierra, 2015.

El incremento del calentamiento global no solo es preocupante para un país, lo es para toda la humanidad pues de su reducción depende el futuro del planeta y las acciones que se han emprendido hasta ahora no son las suficientes, advirtió un grupo de científicos.

“Si las emisiones siguen subiendo para el 2020, o incluso se quedan en el mismo nivel, cumplir los objetivos de temperatura fijados en el Acuerdo de París será casi imposible”, según el informe 2020: El punto clave del clima, realizado por Carbon Tracker en Londres, el Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam en Alemania y la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut.

En diciembre de 2015, 195 países –incluido México- firmaron el Acuerdo de París contra el cambio climático, el primer pacto global para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, cuyo objetivo a largo plazo es mantener debajo de 2° C el aumento de la temperatura en la tierra.

Y aunque los expertos resaltan logros -como que en los últimos tres años, las emisiones globales de dióxido de carbono por la quema de combustibles fósiles se nivelaron después de aumentar durante décadas- el ritmo no ha sido el suficiente para llegar a los objetivos del Acuerdo de París.

E incluso hay retos políticos que podrían impedir llegar a la meta en 2020, como que el presidente Donald Trump, que anunció la salida de Estados Unidos del Acuerdo cuando esté legalmente en condiciones de hacerlo, que será en noviembre de ese año.

Sharan Burrow, secretaria general de la Confederación Sindical Internacional y firmante del artículo, dijo: “2020 es un plazo difícil. No hay vuelta atrás si no doblamos la curva de emisiones dentro de tres años (…) no hay trabajos en un planeta muerto”.

La buena noticia es que todavía es posible alcanzarlos si las emisiones comienzan a bajar en los próximos tres años.

Para llegar a la meta, el equipo de científicos trazó seis objetivos: las energías renovables deben representar al menos el 30% del suministro eléctrico mundial; el 15% de las ventas de automóviles nuevos deben ser de vehículos eléctricos; reducir considerablemente la deforestación; reducir a la mitad las emisiones de carbono en las industrias para 2050; propiciar la descarbonización total de todos los edificios; y que el sector financiero destine al menos un billón de dólares al año para las acciones contra el cambio climático.

“Estos objetivos pueden ser idealistas, en el mejor de los casos; surrealistas en el peor de los casos. Sin embargo, estamos en la era de la transformación exponencial y pensamos que tal enfoque desatará el ingenio. Para 2020, [así es] donde el mundo necesita estar”, se lee en el informe.

Los autores del documento son investigadores, funcionarios del gobierno estatal y local de Estados Unidos y directores de organizaciones enfocadas al cambio climático.

Con información del HuffPost UK.