Para que los del G20 no se olviden que hay alguien que todavía les hace sentir escalofríos, este martes las fuerzas norcoreanas anunciaron que -por primera vez- realizaron con éxito el lanzamiento de un misil balístico intercontinental (ICBM). La prueba va con dedicatoria, ya que los especialistas señalan que el misil completó una trayectoria que le permitiría a Corea del Norte asestar un golpe al Estado de Alaska… claro, en caso de que quieran.

De acuerdo con Reuters, en la prueba que se realizó por orden personla del líder Kim Jong Un se lanzó un misil bautizado como Hwasong-14, el cual habría alcanzado una altura de 2 mil 802 kilómetros, para recorrer poco más de 900 kilómetros en 39 minutos. “Es capaz de alcanzar cualquier parte del mundo”, presumió el régimen en anuncio transmitido en la televisión estatal, KCTV.

“La República Popular Democrática de Corea se ha convertido en una imponente fuerza nuclear, con el más poderoso de los ICBM, capaz de golpear cualquier parte del mundo”, anunció Ri Chun Hee, la mujer encargada de informar sobre los acontecimientos de más relevancia para el régimen de Kim Jon Un.

Corea del Norte ha dado a conocer en diferentes ocasiones sus deseos de desarrollar un misil dotado de una cabeza nuclear, con el cual sea capaz de atacar a Estados Unidos. Para hacerlo -según especialistas- necesitarían un misil intercontinental con un rango de 8 mil kilómetros y una ojiva lo suficientemente pequeña, como para ser montada; además de la tecnología que lo haga capaz de reingresar a la atmósfera de forma estable.

Analistas sugieren que el misil lanzado este martes tenía un alcance de más de 8 mil kilómetros, lo cual remarca el desarrollo armamentista de Corea del Norte. Claro, también hay quienes desestiman la fuerza de las armas norcoreanas, como Rusia, que asegura que no es para tanto: era un misil de mediano alcance.

Como sea, una dedicatoria más: la prueba se realiza días antes de que los líderes de los países integrantes del G20 se reúnan para discutir -entre otros asuntos- la forma de frenar el programa armado con el que cuenta Corea del Norte, nación que hasta ahora sigue desafiando las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

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