Preludio de fiesta de hermandad

“La humanidad debe  tomar conciencia de que los bienes son para todos, lo que requiere urgentemente, otras prácticas más solidarias y cooperantes” Manolo

Hasta ahora somos una sociedad que habla mucho y hacemos poco. La solidaridad no logra instaurarse en el mundo para asegurar a todos, ya no sólo el pan de cada día, sino también servicios tan básicos y esenciales como el derecho a un trabajo decente, a una vivienda, a los servicios sanitarios, o a la misma educación. A mi juicio, son los Estados, con sus gobernantes al frente, los que tienen que tomar las medidas necesarias para proporcionar a las familias todos estos derechos esenciales, que ahí están, pero que no los ponemos en práctica.

Nos falta caridad y nos sobra soberbia. Sin embargo, derrochamos como si la vida se nos fuera a ir mañana mismo, y lo hacemos con tanto egoísmo, que nadie respeta a nadie, sobre todo si es indigente o está incapacitado, sino s útil o es frágil, como el niño que va a nacer, o si ya no tiene futuro, como el anciano. Un planeta que no es capaz de garantizar a sus moradores un ambiente distinto al de la selva, difícilmente va a tener posibilidades de concordia. Deberíamos reflexionar sobre esto, puesto que si el diálogo es fundamental, también las acciones de colaboración y cooperación, de inclusión y equidad, son trascendentes para esperanzarnos y que nadie se quede atrás.

La familia humana, en su unidad y conjunción, tiene que introducir otros esquemas más humanitarios, más allá de esta desconcertante celeridad de trapicheos, donde el único que siempre gana es el próspero, o sea don dinero. Sin duda, hay que fortalecer el capital humano sobre todo lo demás, no el capital adinerado; y, desde luego, promover la realidad de sus derechos y obligaciones. Por ello, es aplaudible que el día de hoy domingo encabece el gobernador de Oaxaca, las brigadas para limpiar y pintar las fachadas del Centro histórico, con motivo de la alegría que está por celebrarse la gran fiesta de la Guelaguetza el próximo lunes 17 de julio del año cursante en su primera edición; así de forma se invierte mucho más eficazmente en una cultura humanizadora, totalmente distinta a esa educación sin alma que hemos sembrado y que aún se viene impartiendo por doquier en torno.
Lo importante es que lo ciudadanía se solidarice y confluya en ese compromiso humanista, que reitera la ayuda en comunidad, porque nosotros debemos estar orgullosos de haber nacido acá, en un Oaxaca de tradición y color como sabor, inmerso en música y baile, en conjunción con gran acervo histórico, es un Estado para presumirlo, y mejor forma de embellecerlo con nuestras manos y decidida participación.

Se requieren de otros cultivos más versados y desprendidos. También de otro conocimiento más ético, quizás menos productivo, pero más redistributivo entre todos los individuos. Evidentemente, el futuro como familia humana va a ser nuestro en la medida  que activemos la acción moral. O sea el corazón. Basta de transitar  hacia una cultura que nos deshumaniza y enfrenta, en vez de armonizarnos hacia ese bien colectivo mundial que nos engrandece y nos despoja de corazas.
       
Estoy convencido, por tanto, que la ausencia de una cultura humanista, debe llevarnos en el momento presente, a una transformación en la manera y en el modo de vivir, pues es cuestión de donarse, de ser capaz de acompañar a las personas, sin competir por nada, en el camino de un auténtico hermanamiento humano. Sólo así, podrá nacer un fenómeno cultural responsable, tan globalizado como hermanado, que nos oriente y reoriente hacia ese amor preferencial por los más frágiles, y  ahora bien, la vida misma que se nos ha donado, nos exige a todos activar otro espíritu más dinámico, mediante un lenguaje más constructivo de esfuerzo conjunto, levantémonos para aportar y dotar de nuestro cariño a las paredes y bardas, que son el preludio de fiesta de hermandad.
Jugadas de la Vida.

Los indios Sirono del Alto Amazonas, en Bolivia, no les importa copular delante de otras personas. Pero se mueren de vergüenza y pueden ser severamente castigados, si son sorprendidos comiendo en público.

Agradezco lectura y comentario a este artículo “hermanado” al correo:ldojuanmanuel@hotmail.com

Twitter: @ldojuammanuel