¿Verdad o reto? Paridad: ¿Dónde están las mujeres?

La paridad no es un asunto menor en una sociedad que busca transitar hacia la igualdad y el reconocimiento de las mujeres como ciudadanas y parte fundamental de la democracia. El proceso electoral 2015-2016 demostró que tanto el IEEPCO como los partidos políticos tienen mucho que aprender acerca de los derechos de las mujeres y el pleno ejercicio de los mismos.
No podemos desestimar el hecho de que la Sala Regional Xalapa del TEPJF tuviese que intervenir al demostrarse la negligencia en la cual IEEPCO y Partidos Políticos incurrieron al socavar los derechos político electorales de las y los aspirantes a ocupar puestos de elección popular. Más allá de las recomendaciones y los ajustes que tuvieron que realizarse en plenas campañas, están los resentimientos que se generaron al interior de las estructuras partidistas.
Quienes esperaban obtener una candidatura, así como quienes ya estaban en campaña y tuvieron que separarse de la candidatura para dar paso a una mujer han quedado resentidos con la paridad. ¿Por qué? Por la desinformación y el eterno “en México todo es posible” con que se manejan las cúpulas del poder. Siendo sinceras no podemos creer que los partidos políticos desconocieran que algunas de las asignaciones que realizaron se contraponían a los acuerdos que en materia de paridad, había aprobado el IEEPCO. No pecaron de ingenuos, sino de prepotentes.
Lo peor es que muchos de los que tuvieron que desistir de sus aspiraciones, sólo obtuvieron como respuesta un lastimoso “es que tiene que ser mujer”, sin una explicación más acertada o que desvinculara al género de una decisión que, en muchos casos, fue también política. Buscando proteger los municipios y distritos de mayor rentabilidad, los partidos atentaron contra la paridad y contra algunos de los compromisos adquiridos en pos de obtener el poder; todo esto sin detenerse a explicar que la paridad no es un capricho, sino una acción que intenta redimir la deuda histórica que el sistema político mexicano tiene con las mujeres.
No hay víctimas de la paridad, hay víctimas del interés político; es inconcebible que al día de hoy el victimario se convierta en víctima a través de un discurso que busca culpar al marco legal que, gracias a la reforma política de 2014, permite a las mujeres contender en condiciones de mayor equidad en los procesos de elección. No se atenta contra los derechos de los hombres, sino contra prácticas discriminatorias que han contribuido a oprimir a la mujer y desvincularla de la política.
De cara al proceso electoral de 2018, los partidos políticos se enfrentan, nuevamente, al reto que representa para ellos incorporar a las mujeres en la vida política de la entidad. Considerando la asignación paritaria, cada partido deberá tener, 5 mujeres contendiendo para las diputaciones federales y por lo menos 13 para las diputaciones locales; con sus respectivas suplentes. A estas treinta y seis mujeres se suman las que habrán de contender encabezando fórmulas para las presidencias municipales (76 o 77), y para la tercera y segunda regiduría, según sea el caso. Así, cada partido político o coalición que pretenda contender en el próximo proceso electoral, deberá postular por lo menos 251 candidatas propietarias (puede que sean más, todo dependerá del criterio que la ley y el IEEPCO apliquen para la distribución de distritos y municipios, bajo el esquema de competitividad).
La pregunta es, ¿dónde están las mujeres? Durante los últimos años y de manera específica, en los últimos meses, solo el Partido Revolucionario Institucional se ha esforzado por preparar a los cuadros femeninos que contenderán en próximas elecciones. Sin embargo, su esquema es algo que tendremos que analizar de manera muy puntual derivado de los resultados que esperan obtener de la Escuela Nacional de Mujeres Priistas.
Aunque los partidos políticos reciben anualmente financiamiento para promover la participación de las mujeres, sabemos que muchas veces recurso no es aplicado correctamente, e incluso desconocemos si existe una metodología para evaluar el impacto que este dinero ha tenido en la participación y preparación efectiva de las mujeres.
2018 puede tornarse aterrador para los partidos u oportunista para los actores políticos, quienes podrían proponer “amigas”, “conocidas”, “hermanas”, e incluso a las de siempre; para ocupar las candidaturas. Las mujeres que forman parte de los institutos políticos, las líderes, las eternas activistas, las que llevan años dedicándose a las campañas políticas, las jóvenes; todas debemos estar atentas para que los espacios que la paridad nos proporciona sean aprovechados.
Seguramente, no faltará el “político” que diga “No hay mujeres”; pero dependerá de nosotras demostrarles que estamos aquí, que siempre hemos estado aquí y que es hora de que nos den lo que por derecho nos corresponde.
Hace falta concientizar a la sociedad y con ella a la militancia de los partidos políticos, líderes y aspirantes, acerca de la importancia de la paridad y la forma en que ésta fortalece la democracia del país y el estado. La paridad llegó para quedarse, no es enemiga más que de aquellos que buscan perpetuar prácticas arcaicas en un régimen que busca evolucionar y legitimarse a través del sector poblacional más grande que posee, las mujeres.
Elizabeth Castro
@lyzpc

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