La llamada

Reforma / Carmen Aristegui F.

 

Finalmente -porque algún día sucedería- se dio a conocer la transcripción completa de la llamada telefónica sostenida entre el presidente de México y el de Estados Unidos el 27 de enero de 2017. La transcripción fue revelada por The Washington Post y el portal Político dio a conocer la versión completa en español.

Ahora, aunque la Presidencia de México no quiera, podemos conocer con todo detalle lo que dijo cada uno, palabra por palabra, en esa conversación. Sabemos ahora lo que en su momento negó la Presidencia. Sabemos ahora cómo se condujo el Presidente mexicano frente a temas espinosos: muro fronterizo, prensa, TLC, crimen organizado y militares.

En Estados Unidos, se reaccionó más sobre lo que se dijo del muro y la prensa. Los medios destacaron la petición -¿exigencia?- a Peña Nieto para que dejara de decir a la prensa que México no pagaría el muro. Sin embargo, el punto más grave de todos es donde se habla de crimen organizado, drogas, tipo de cooperación y el papel de los militares de un lado y otro de la frontera.

Lo que la llamada revela compromete, seriamente, al jefe de Estado mexicano. Su tibia o nula reacción a la barbaridad que expresa Donald Trump, respecto al tipo de ayuda que ofrece para enfrentar al narcotráfico, es alarmante. Trump no mide sus palabras. Parece regañar a Peña Nieto cuando dice: “…ellos tienen que ser eliminados y usted no ha hecho un buen trabajo para golpearlos hacia fuera”.

Trump invita a Peña a trabajar juntos para “eliminar eso” -refiriéndose a los criminales- y no muestra ningún empacho al decirle de qué se trata: “… éste es un grupo difícil de gente y tal vez su Ejército les tiene miedo, pero nuestro Ejército no les tiene miedo y nosotros les ayudaremos con ese 100 por ciento, porque está fuera de control…totalmente fuera de control”. Peña no lo interrumpe, ni sale en defensa de su Ejército al que tildaron de miedoso, ni hace el menor intento por frenar las intenciones de Trump de intervenir en México. Peor aún, solo asiente cuando Trump -sin rodeo alguno- le suelta una propuesta ilegal, inconstitucional e inadmisible que debió haber sido rechazada de inmediato:

“Enrique, tú y yo tenemos que eliminarlo -refiriéndose al crimen organizado- tú y yo tenemos que golpear el infierno fuera de ellos. Escucha, sé lo difícil que son estos ‘chicos’. Nuestros militares los matarán como nunca pensaron. Trabajaremos para ayudarlos a eliminarlos… Sus ciudadanos están siendo asesinados en todo el lugar, sus policías reciben un disparo en la cabeza y sus hijos están siendo asesinados. Y los eliminaremos”.

Peña Nieto, en lugar de poner un freno a semejante despropósito, no solo asintió, sino que, de alguna manera, reforzó la idea y, de paso, soltó algunas frases que bien pudo haber leído de alguna tarjeta:

“Estoy totalmente de acuerdo en que debemos trabajar juntos. Permítame decirle que mucho de lo que está sucediendo en términos de traficantes en México está siendo ampliamente apoyado por las cantidades ilegales de dinero y armas que vienen de los Estados Unidos y eso ha llevado a México a luchar contra las bandas criminales con la participación de los militares y todo el Ejército de México (olvidó decir si lo hacen con o sin miedo); esto ha tomado muchas vidas dentro del Ejército…son grupos criminales que están bien armados, especialmente con armas procedentes de Estados Unidos ilegalmente. Estoy totalmente de acuerdo en que ambos gobiernos pueden trabajar juntos para eliminar y acabar con estas pandillas criminales”.

En otro contexto, podría entenderse que las palabras eliminar y acabar, usadas por un mandatario, se referirían a combatir y desarticular a las bandas criminales en el marco de un Estado de derecho, es decir, perseguir, detener y procesar a quienes hayan cometido esos delitos; pero el contexto de la charla -en donde el norteamericano no deja dudas de que eliminar es eliminar físicamente, matar a las personas en México- hace que las palabras de Peña Nieto no puedan ser interpretadas sino como un aval a lo que acababa de oír de Trump.

“Estoy totalmente de acuerdo”, dijo Peña. ¿No es una aceptación tácita a lo que le acababa de plantear Trump con esa frase brutal e inequívoca, la más grave de toda la conversación?: “Nuestros militares los matarán como nunca pensaron…los eliminaremos”, refiriéndose a gente que está en México y que, en todo caso, debería ser detenida para ser procesada.

¿No es ésta una conducta que -si nos vamos al código y nos ponemos estrictos- calificaría para ser considerada como traición a la patria?

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