Hasta siempre

 In memóriam

Tomás Pria Olavarrieta
(1959-2017)

Es imperativo contar esta gran historia, de una visión y una familia: Acuarela.

A principios de los años ochenta, la familia Pria-Esesarte, emprendió una épica deportiva que influye a generaciones de jóvenes en Oaxaca, de la cual soy parte y que ha inspirado la búsqueda de triunfos y éxitos, personales y para nuestro Estado de Oaxaca.

Con ilusión y cariño, nuestro entrañable amigo Tomás Pria, compartió el gusto invaluable de la natación con un grupo de niños; a mis 13 años de edad, no imaginaba la trascendencia que tendría el curso de verano de 1992 en mí; el agua y la natación se volvió una parte esencial de mi vida profesional, familiar y personal.

Gracias a nuestro Tomás, encontré a mis amigos de toda la vida, desarrolle la fortaleza y entereza que me permite trabajar a diario por Oaxaca, que me ha ayudado a triunfar como deportista, ciudadana y empresaria.

Tomás imprimió en todos su energía y optimismo, su visión de presente y futuro, para luchar y buscar mejores opciones para un equipo de natación, que en muy poco tiempo, se convertiría en una familia de deportistas con espíritu de triunfo, con sentido de generosidad y esperanza.

La pasión y entrega al deporte, a los estudios, al trabajo, a nuestro Estado de Oaxaca, no se entienden sin la loable labor de promoción deportiva de Tomas Pria; quien cambio el deporte en Oaxaca para siempre, porque a partir de su enorme contribución, Oaxaca compite y gana medallas, gana medallas e inspira triunfos y éxitos en lo económico, social y cultural, porque Oaxaca esta en alto gracias a él.

Acuarela impulso vertiginosamente a una generación de jóvenes que triunfan en los más variados aspectos, porque la natación es la base de una motivación de vida, de la búsqueda constante de marcas y nuevos retos a vencer, de la incesante carrera por el éxito.

Tomás busco lo mejor para todos; entrenadores, competencias, viajes, alimentación, rutinas, preparación física y psicológica, que nos preparó para el deporte, y nos forjó para la competencia definitiva: la vida.

Tomas nos enseñó a una perspectiva: cambiar el tengo, por el quiero. Lo demás, son testimonios propios y de mis compañeros, que con disciplina, sacrificio, esfuerzo, tenacidad y apoyo de nuestras familias, han derivado en el optimismo de generaciones, que no temen a intentarlo, que perseveran y logran sus propósitos.

Gracias al gran ser humano que eres, que has dejado en cada uno de los que te sobrevivimos y queremos, somos mejores personas, mejores amigos, mejores familias, mejores profesionistas,  mejores ciudadanos.

Hiciste de Oaxaca tu casa, y quienes aquí vivimos, siempre te vamos a extrañar. Nuestra deuda contigo sólo puede ser saldada siendo testimonios de tu entusiasmo y entrega; con todo, siempre nos ofreciste lo mejor de ti, hasta siempre Tomás.