El problema no acaba

Todo hace suponer que no se ha dimensionado todavía la magnitud del problema de la basura en la capital oaxaqueña y zona conurbada, a pesar del grito al cielo que hemos dado en fechas recientes, cuando lo hemos tenido hasta el tope, en lugar de mostrar y disfrutar las bellezas y riquezas culturales y turísticas que tenemos, hemos hecho lo contrario.

La ciudad de Oaxaca de Juárez tiene problemas muy serios como para no tomar decisiones a corto, mediano y largo plazos. El sistema del transporte público, la recolección y tratamiento de los residuos sólidos y el agua potable, son unos de los principales sin agregar los bloqueos de calles y carreteras. Ya son varios que son de primer orden y hay que atenderlos.

El pintor Francisco Toledo y otros ambientalistas se han sumado a la emergencia  sanitaria que significan los residuos sólidos que recogen diariamente los trabajadores del ayuntamiento de Oaxaca de Juárez y municipios conurbados. Reforcemos lo poco que ya se hace en muchos lados en forma aislada y hagamos con todo ello un gran proyecto que se traduzca en verdad en bienestar social y familiar de que tanto se habla.

Vivir entre la basura no es vida, es indigno para una ciudad que presume ser Patrimonio Cultural de la Humanidad, donde tenemos unas de las celebridades humanas, como don Benito Juárez, José Vasconcelos, Rufino Tamayo y el propio Francisco Toledo, entre otras, que quieren  un Oaxaca distinto del que tenemos.

Leo con optimismo que en el ayuntamiento citadino  “analizan  casos de éxito para implementar de manera permanente esta iniciativa (programa emergente de recolección de residuos orgánicos y materiales reciclables), que permita sentar las bases de una cultura de reciclaje y de cuidado del medio ambiente”.

Creo que hay que tomarles la palabra al maestro Toledo, a los representantes de las fundaciones y actores de la sociedad civil que menciona el presidente municipal José Antonio Hernández Fraguas para construir un proyecto  que funcione de verdad, un proyecto de gran visión que no sea temporalero ni tenga fines político electorales por los tiempos que estamos viviendo.
No hay que olvidarnos del asunto una vez que se reabrió el relleno sanitario, para mí basurero, que también es una bomba de tiempo por los gases que produce y no hay un proceso adecuado   en el tratamiento final de los residuos. El asunto es muy serio y el ayuntamiento de Oaxaca tiene todavía una gran oportunidad de servir a la población, una responsabilidad que no acaba con la recolección ni separación de los residuos orgánicos y materiales reciclables.

¿Necesitamos otros espacios para relleno sanitario? Claro que sí, a partir de la experiencia social, política y sanitaria que se tiene en la jurisdicción de la agencia municipal Vicente Guerrero, donde existe también un problema latente de seguridad y justicia que deben conocer y solucionar las autoridades competentes.

Ojalá me equivoque, pero el problema no acaba con la reapertura del tiradero y con la salida de los vecinos no deseables, porque en la zona hay mucho qué limpiar también. Hay algo más de fondo que las autoridades deben investigar.   Entonces, hay que continuar con las acciones emprendidas durante la emergencia pasada, no quitar el dedo en el tema que es de primer orden, como el de transporte público, en una ciudad que está herida y fastidiada por los problemas cotidianos.

Una campaña permanente de separación de desechos y el buen  funcionamiento del relleno sanitario o tiradero municipal será un gran alivio social; cambiará nuestra forma de vivir y de pensar, pero además nos librará de enfermedades como lo advierte el ex jefe de los Servicios Coordinados de Salud Pública en Oaxaca, Miguel Ángel Nakamura López.

1 Comentarios

  1. Pues también la sociedad oaxaqueña no es, para nada, víctima de las circunstancias del gobierno y las organizaciones sociales, porque desde la manera de pensar de cada uno y la clara falta de cultura en todos los aspectos, educación vial, conciencia ambiental y responsabilidad así como una auto crítica sana, estamos acostumbrados a que todo nos lo resuelva “papi gobierno”, además de “echarnos la bolita” de unos a otros.
    El día que cada quién cambie los valores desde casa y dejemos de ser conchudos y conflictivos, ése día, mejoraremos como ciudad y municipio.

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