“Si antes estaba difícil la vida, ahora más”, expresan damnificados del sismo en Oaxaca

Oaxaca, Oax.- “El temblor era tan fuerte que no podíamos siquiera caminar para poder salir de nuestra casa, tan fuerte que levantó nuestra camioneta y la estampó contra la reja de la cochera”, relata Omar sobre el sismo de 8.2 grados que sacudió al estado de Oaxaca y que devastó la región del Istmo de Tehuantepec.

Desde el jueves siete de septiembre, duermen prácticamente en la calle por los daños estructurales que sufrió su vivienda en Juchitán de Zaragoza; pero por el temor que han ocasionado las constantes réplicas.


La cifra de muertos por el terremoto ascendió a 76 sólo en la región del Istmo de Oaxaca, son más de 800 mil oaxaqueños damnificados y más de 12 mil viviendas siniestradas en 41 municipios de esta región del estado, según informó el gobernador Alejandro Murat Hinojosa.

Algunos servicios como el agua potable y la energía eléctrica se han restablecido en algunas poblaciones, la lentitud en la entrega de apoyos como víveres ha ocasionado la molestia de los afectados por el sismo, y muchos municipios continúan sin recibir los apoyos.


Ángeles perdió su vivienda, “pero logramos salir a tiempo”. Ahora se refugian en el hogar de un familiar, aunque apenas han logrado dormir: las réplicas los mantienen a la expectativa, y la falta de agua potable se ha convertido en una de sus prioridades.

La crisis humanitaria en los municipios del Istmo de Tehuantepec es un hecho. Así lo confirmó el gobierno del estado y también reconoció que la tragedia se ha usado por actores políticos para capitalizarlo electoralmente.


Mientras tanto, la desconfianza entre la población hacia las autoridades va en aumento y las esperanzas de ayuda para recuperar sus bienes se diluye poco a poco. “¿Ahora dónde vamos a vivir, cómo vamos a recuperar nuestra casa?”, expresa Ángeles.

El comercio se ha restablecido en algunos puntos de Juchitán de Zaragoza, pero la devastación y la poca ayuda prevalece en municipios como Ixtaltepec o Unión Hidalgo, entre otros. El número de muertos podría aumentar, porque se reporta aún personas desaparecidas o enterradas bajo los escombros.

Hay localidades, además, a las que ninguna de las autoridades del gobierno federal o estatal han llegado para atender a los damnificados. “Si antes la situación estaba difícil, no había trabajo, ahora menos”, apunta con cierta resignación o desesperanza el señor Omar, quien cuenta con un negocio para la instalación de escapes y algunas otras reparaciones para vehículos de motor.

Especial Estado 20

Deja un comentario

Tu correo no será publicado.


*