Petróleo para jubilados

Lo que es absurdo son las condiciones de jubilación de los sindicatos como el de los petroleros, los electricistas o los maestros

 

Algunas de las cifras del Presupuesto de Egresos de la Federación 2018 son para alarmar a cualquiera.

Casi todos los ingresos petroleros que México proyecta tener en 2018 apenas alcanzarán para cubrir el pago  a jubilados.

Serán 793 mil millones de pesos destinados a las pensiones, contra los 835 mil millones por ingresos de la principal paraestatal, que es Pemex.

De ese tamaño es el drama del sistema nacional de pensiones. De cada 100 pesos que el gobierno programa gastar el año próximo, 21 pesos serán para los jubilados.

Si quieren ver la cifra más a detalle, el gobierno está estimando una inversión pública –es decir, de obras- de 594 mil millones de pesos, que son casi 200 mil millones menos de lo que irá a las pensiones.

Y si presumimos que somos “un país de jóvenes”, la alarma debe sonar al doble porque estamos destinando más recursos a cubrir retiros que a incentivar con infraestructura el crecimiento de la Nación.

Está claro que no se pretende que se incumpla con el compromiso de las pensiones. Son derechos adquiridos por los trabajadores y como tales deben respetarse.

Lo que es absurdo son las condiciones de jubilación de los sindicatos como el de los petroleros, los electricistas o los maestros.

Sus condiciones de retiro imponen costos que ningún país –ni los de “Primer Mundo”- pueden aceptar, so pena de irse a la quiebra.

En México abundan petroleros, maestros o electricistas que a los 45 o 50 años de  ya está retirados disfrutando por décadas de pensiones que les reconocen salarios y prestaciones íntegras, una condición que no se tiene en ninguna empresa privada.

Y todo esto no es sino el producto de gobiernos que se dedicaron a premiar un sindicalismo mafioso, ineficiente para laborar, pero muy efectivo para financiar y operar en las elecciones.

Alguien debería contabilizar esos excesos en las pensiones petroleras, magisteriales y eléctricas para asignarlas como parte de los costos que el partido en el poder paga por conservar ese poder.

Para eso sirven las chequeras del sindicato petrolero. Por eso son eficientes los acarreos de campaña del Magisterio. Para validar la perpetuidad en el poder.

Y al que lo dude, que le pregunte al expresidente Carlos Salinas de Gortari, quien en 1988 vivió los embates del líder petrolero y del líder magisterial para bloquear su llegada a Los Pinos. Y casi lo lograron.

Es cierto que en la actual administración el triunvirato José Antonio Meade, José Antonio González y Enrique Ochoa renegociaron las condiciones de jubilación en Pemex, la CFE y el Magisterio. Pero hace falta avanzar con ajustes más severos.

Falta un buen tiempo para que las nuevas generaciones, con los nuevos esquemas de las Afores, aligeren el peso financiero del sistema nacional de pensiones.

Pero con las condiciones actuales, las de acabar presupuestando más en pensiones que en inversión pública constante, no habrá futuro promisorio que nos alcance.

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