¿Verdad o Reto? Enrique

Enrique Peña Nieto, es la síntesis de la dicotomía social y económica del país, los votantes que lo llevaron al poder y los ricos que se beneficiaron de ello. La visita de EPN a Oaxaca ha resucitado los viejos enconos y los eternos vasallajes, el besamanos, la disciplina partidista.

Lo cierto es que durante los últimos cinco años, Peña ha sido un presidente lejano a la realidad oaxaqueña, la reforma educativa y los acontecimientos de Nochixtlán, seguidos de la falta de sensibilidad por parte de los integrantes de su gabinete; dañaron severamente el tejido social de Oaxaca. Al día de hoy la Sección XXII sigue siendo un cártel que se beneficia de la impunidad, la corrupción y la victimización.
En tanto, Aurelio Nuño se dedica a publicitar el nuevo modelo educativo y afirma que el 90% de los profesores de nuestro estado han sido evaluados; todo esto sin que se digne a hablar sobre los términos en que se han realizado las negociaciones con la Sección, los “bonos” que los “evaludados” han obtenido, los montos de la inversión realizada para llevar a cabo la evaluación, las condiciones en que opera el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, la corrupción que se mantiene al interior de la institución, la cifra de “regularizados”; y sin padecer las vejaciones de las que los oaxaqueños somos objeto cada que los normalistas y maestros, bloquean calles, detienen autobuses, provocan accidentes y evitan el libre tránsito.
Aunque hay quienes celebraron que Alejandro lograra lo que Gabino no, (la llegada del ejecutivo federal a tierras oaxaqueñas), cabe preguntarse, ¿por qué teníamos que celebrar? Algunos opinan que la visita de Peña a Oaxaca, es una señal de que por fin llegarán cosas buenas al estado… ajá, al final de su sexenio cuando lo que está en juego es el proceso electoral de 2018 y con ello la sucesión presidencial.
Hay avances, claro, no todo es negro en la administración de Peña Nieto; pero, aunque lo bueno cuenta “y cuesta mucho”; lo malo, los desaciertos, los errores y sobre todo la corrupción han marcado el sexenio del hombre que nos regaló un cuento de hadas con una actriz de Televisa. Negar la realidad es absurdo, hacerse de la vista gorda e ignorar lo obvio es una práctica que debe desaparecer si en verdad nos interesa vivir en un régimen democrático y alcanzar la justicia social.
Tenemos que ser honestos, críticos; en el sexenio de EPN se han cometido aciertos y errores, hemos padecido un gobierno ausente e insensible, un gobierno que no da explicaciones y oculta información pese a que por ley está obligado a responder a los cuestionamientos de la ciudadanía. De acuerdo con un reportaje presentado en el portal sinembargo.mx, el gobierno de Peña Nieto, tiene 12 millones 406 mil 136 expedientes reservados, es decir, hay información que el gobierno no quiere mostrarnos pese a que es nuestro derecho.
Por si fuera poco, el 04 de septiembre reporteros de Animal Político junto al equipo de Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad (MCCI) presentaron los resultados de una investigación realizada respecto al desvío de 7 mil 670 millones de pesos a través de once dependencias, y no, no es desvío… es un ROBO al erario en que servidores públicos de alto nivel estuvieron involucrados.
Peña Nieto no es una víctima de los resentidos políticos, es cómplice de la corrupción, ícono de la impunidad. Si, la visita del Presidente envía un mensaje, con un gobierno priista que le garantice condiciones, si no óptimas por lo menos “suficientes” para estar en la capital del estado él visita Oaxaca. A menos de un año para el proceso electoral, movilizar la estructura clientelar del PRI es fundamental si se pretende dar batalla a López Obrador y nada como el sur, tan pobre, tan azotado, tan necesitado de que el gobierno federal voltee a verlo.
No hay mucho que celebrar, pero si hay mucho que reclamar, que exigir, que analizar. Antes de aplaudir la visita de Enrique Peña Nieto, piense… si fuera su hijo uno de los desaparecidos… ¿usted aplaudiría?
Elizabeth Castro
@lyzpc