Oaxaca.- Organizaciones civiles, sociales y profesionales con experiencia de más de 50 años en el ámbito de la

vivienda popular en Latinoamérica se sumaron al llamado que hizo el pintor Francisco Toledo para exigir a las constructoras que participarán en Oaxaca en la reconstrucción de las casas dañadas por el sismo del 7 de septiembre que se respete la arquitectura, materiales y tradiciones culturales de la región.

“Coincidimos totalmente con el maestro Toledo, pues de lo contrario se destruirían modos de producción y de vida, usos y costumbres, como ya sucedió en la montaña de Guerrero, donde después de los huracanes Ingrid y Manuel se levantaron viviendas inadecuadas para la región”, dijo a La Jornada Isadora Hastings García, coordinadora general de Cooperación Comunitaria, organización no gubernamental que promueve la producción y gestión social del hábitat en diversas zonas rurales del país.

Precisamente, agregó, acaban de enviar una carta al presidente Enrique Peña Nieto en la que rechazan las afirmaciones del primer mandatario, expresadas el pasado 9 de septiembre, en las que aseguró que “según los reportes de ingenieros militares y del área de protección civil del estado, además de la fuerza del sismo, la caída de viviendas se debió sobre todo a que están hechas de adobe y tienen escasa cimentación”.

Cooperación Comunitaria y decenas de especialistas en vivienda en todo el continente y algunos países de Europa desmienten tales aseveraciones “pues dañan y laceran siglos de conocimiento popular. Es inaceptable asegurar que las afectaciones a las viviendas estén vinculadas directamente al material constructivo, en este caso el adobe.

“Independientemente del material que se utilice, la resistencia ante un evento natural radica directamente en el comportamiento del sistema constructivo y no únicamente enmlas características del material. Cabe mencionar que muchas de las construcciones afectadas son de materiales industrializados, un ejemplo claro son las mil 145 escuelas afectadas en 12 entidades, las cuales son de concreto y aún así colapsaron”.

En su escrito al presidente (cuya copia tiene este diario), explican que organizaciones de Centroamérica, con fondos de cooperación internacional, “han desarrollado metodologías para construir viviendas resistentes a los sismos en adobe, generando una norma de construcción con este material”.

Las organizaciones civiles de especialistas en arquitectura rural insisten en que el adobe “no solo puede generar un sistema constructivo resistente a sismos para que la población viva segura, sino que ha sido durante siglos una forma cultural de habitar y vivir en miles de comunidades a lo largo del territorio Mesoamericano. En la actualidad este conocimiento constructivo se está perdiendo por falta de apoyo para su difusión y reglamentación.

“En este sentido rechazamos el llamado que hizo Peña Nieto –y todos aquellos que poco conocen de las culturas constructivas ancestrales–, a las constructoras para la reconstrucción, ya que son casi dos décadas de ver repetidamente que los subsidios para las viviendas ejercidos por las empresas constructoras, en aras de reducir los costos, disminuyen proporcionalmente la calidad de los materiales y espacios, resultando en la construcción de viviendas inadaptadas a las condiciones climáticas y culturales de las diversas regiones del país.

“Claros son los ejemplos de las viviendas construidas con recursos del Fondo Nacional de Desastres y de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano a través de empresas privadas que utilizan los mismos modelos para la costa y la montaña de Guerrero, y a pocos años de su construcción, por su mala calidad, muestran serios problemas de filtraciones, incluso fallas estructurales.

“En la misma lógica mercantil de reducir los costos, las empresas no toman en cuenta la participación de la gente en el proceso constructivo. Entregan viviendas terminadas, con modelos que se repiten a lo largo del país, inadecuadas a la cultura de las poblaciones y a las necesidades habitacionales, en un acto de discriminación para los más necesitados, que atenta contra su calidad de vida y su seguridad.

“Es por ello que nos oponemos a que una vez más se lucre con los recursos canalizados a vivienda pos desastre y peor aún, se niegue a la población sus capacidades de organización, de construcción y de apoyo solidario con el uso de un material noble, como es la tierra, que está al alcance de las poblaciones afectadas”.

Hastings García dijo que se encuentran ya en comunicación con productores de vivienda social en Oaxaca quienes les informaron que están ya elaborando un diagnóstico de la situación.

Entre los firmantes de la misiva enviada al presidente se encuentra el Colegio de Arquitectos del Estados de Oaxaca, el Colegio Libre e Independiente de Arquitectos de Oaxaca, Proyecto Habitar Argentina, Alianza Desarrollo y Crecimiento Tuihutz de Chiapas, el Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe- capítulo México, Coordinadora Nacional Plan de Ayala, así como los laboratorios científicos franceses CRAterre-ENSAG Centro Internacional de la construcción con tierra y Labex AE&CC, entre otros.

La Jornada / Mónica Mateos-Vega