De Tocho Morocho

Septiembre mes de la patria, septiembre mes de temblores… ¡Ay mis piernitas todavía se siguen moviendo! Le confieso mi fiel lector que hasta sueño con sismos y de repente siento mareos. Ni siquiera nos habíamos repuesto de la tragedia del 7 de septiembre que enlutó cientos de hogares en el Istmo de Tehuantepec cuando 12 días después otro movimiento telúrico de 7.1 nos vino a cambiar la vida. Ciudad de México, Morelos y Puebla los más afectados. Sin duda alguna 19 de septiembre,  fecha maldita, dejará una huella de dolor entre los mexicanos. Literal, México en 1985 se vino abajo. 32 años después, la herida se volvió a abrir. Edificios colapsados, casas reducidas a escombros, sueños perdidos, casi 250 muertos al cierre de esta columna. ¡Me dueles México! Nos queda de consuelo la solidaridad de los mismos mexicanos para su pueblo; el apoyo incondicional de otros países como Israel, Chile y Panamá que mandaron a sus rescatistas. Miles de manos, miles de corazones latiendo en uno solo, buenas vibras y la unión en estos momentos trágicos nos da esperanza y vida  ¡México no se raja!
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El Istmo de Tehuantepec está viviendo un infierno. Todo se perdió: Patrimonio cultural, casas, negocios, medio de sustento, familiares, amigos, la tranquilidad… menos la esperanza. Después de su dolor, de su luto, el pueblo zapoteco quiere mirar para adelante y levantarse como buen guerrero. Toneladas de víveres siguen llegando de todas partes. El pueblo istmeño no está solo, lo acompaña el Ejército que ha estado al pie del cañón, las plegarias, la Cruz Roja, el Club Rotario y muestras de solidaridad de toda la República Mexicana y el extranjero. Hay gratitud, actitud, pero también mucho enojo, desconfianza e incertidumbre. Para variar en cada desgracia aparecen por arte de magia los redentores, los tranzas, oportunistas, protagonistas y saqueadores. La cercanía del proceso electoral hace que el corazón de los funcionarios y/o políticos ‘se ablande’ y viajen a la zona afectada para repartir despensas donadas por la ciudadanía y otras personas que ofrecen su apoyo desinteresado a los damnificados por el pasado terremoto. La real politik, una casta privilegiada, cree que con estas denigrantes acciones sus bonos se irán hasta el cielo cuando lo único que sube es el repudio del pueblo. Por otra parte, la desconfianza que genera la clase política y ciertas instituciones. Mucha polémica causó el hecho de que el Gobierno del estado haya etiquetado las bolsas de víveres con logos de su administración y del DIF estatal, productos regalados por particulares o empresas nacionales. En plática informal con una empleada de gobierno (y no precisamente de ésas que defienden a capa y espada al régimen) me explicó sobre las etiquetas oficiales “Yo sé que a las despensas les ponen el logo del gobierno, no porque se quieran parar el cuello, sino porque debe de haber un control a la hora de que el Ejército o la Marina entregue la ayuda. De esta manera, si llegaran a encontrar una bodega con mercancía guardada, se podrá decir que eran para tal o cual cosa”. Si usted desconfía de cualquiera, no deje de ayudar a nuestros hermanos, y busque a los soldados, al Club Rotario u organícese con  familiares y amigos para llevar la ayuda. En la viña del Señor hay de todo. Personas que no fueron afectadas y aprovechan el reparto de despensas cada vez que se puede o individuos que las revenden o utilizan para sus negocios particulares. Un problema serio y que sólo perjudica a los (ya de por sí afectados) paisanos de la región del Istmo es el robo de transporte con víveres. Que si hay asaltos violentos, que si las mototaxis rodean los automóviles o camiones y les bajan toda la mercancía, rapiña, robos a  casas semidestruidas las autoridades correspondientes deben brindar toda la seguridad requerida para que los víveres lleguen a su destino sin poner en peligro a los voluntarios.
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Es muy fácil criticar y señalar cuando no se ha estado en el lugar de los hechos. Periodistas que se dejan llevar por el hígado,  intereses personales y los rumores.  Esta columnista no quiere ignorar los comentarios realizados por  HÉCTOR AGUILAR CAMÍN y CARLOS PUIG, quienes criticaron severamente al Presidente de la República y al gobernador ALEJANDRO MURAT de no estar cerca de los afectados en la región istmeña, dejarlos solos y de no estar bien organizados “tan desgobernada toda esa parte de la catástrofe”, dijo HAC en el programa Milenio TV. Los argumentos de estos inquisidores  fueron que al día siguiente del siniestro no tenían informes precisos de los muertos, casas afectadas, en sí reconocer el tamaño del daño. Para finalizar AGUILAR CAMÍN remató “es increíble que tarde tanto el censo del daño de ciudades que puedes caminar en un día y contar ladrillo por ladrillo”. Gracias a Dios, su servidora no simpatiza con ningún partido político y no se caracteriza por defender a la clase política y todo lo relacionado con el gobierno. No defiendo a MURAT, pero creo que ha estado en la región istmeña escuchando a los afectados y recorriendo las zonas de desastre… quizá su equipo de trabajo no está haciendo su chamba, entonces aquí AMH debe dar otro manotazo y cortar cabezas. Y a los que ya hicieron proselitismo tomar medidas drásticas por no obedecer sus órdenes.

* Lic. Ciencias y Técnicas de la Comunicación
*Directora de Enlace con la Dirección de El Imparcial
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