El presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Carlos Ramírez Marín (PRI), informó que sólo uno de los 9 edificios de ese recinto legislativo presentó inclinación y hundimiento por el sismo del 7.1 de magnitud, por lo que fue declarado inhabitable.

Destacó que el resto del complejo no presentó daños estructurales, por lo que está listo para recibir este martes a los 500 legisladores, más a los 4,544 empleados y visitantes.

Entrevistado en el recinto legislativo de San Lázaro, el diputado aseguró que el recinto legislativo ordenó una revisión de la estructura, cimentación y topografía al perito Ricardo Gutiérrez, la cual reveló, dijo Ramírez Marín, que “no hay daño estructural en la Cámara, los cimientos de todos los edificios están perfectamente bien”.

Sin embargo, dijo que “tenemos un tema de inclinación y hundimiento en el edificio H que se tiene que intervenir y remediar de inmediato, y por lo tanto, aunque no presenta riesgo de colapso, van a empezar a trabajar a corto plazo, y por lo pronto no puede entrar nadie al edificio”.

Mencionó que en el edificio “H” se encuentran oficinas de 250 diputados del PRI, PAN y PVEM, y espacios de trabajo de 900 empleados, por lo que los trabajadores serán reubicados mientras concluyen los trabajos de reacondicionamiento del edificio.

Expuso que los tres peritajes determinaron como áreas sin daños, la plaza principal de la Cámara; el salón de pleno; el sótano de estacionamiento; el centro de desarrollo infantil y la biblioteca, entre otros.

“Tenemos un peritaje de todos los edificios, que dice: Habitable sin riesgo, con excepción del edificio H que dice: No habitable, Urgente intervención”, comentó.

“De modo que al edificio H únicamente entrarán, en la medida de lo necesario, personal de seguridad y de resguardo, personal de mantenimiento y de limpieza”, afirmó.

Ramírez Marín comentó que cada semana, un perito venía realizando una revisión al salón de pleno de la Cámara para evitar cualquier riesgo para los legisladores.

Finalmente, confirmó que fue retirado del salón de pleno, el candil de 20 toneladas para liberar al edificio de ese peso.

jmonroy@eleconomista.com.mx

 

El Economista