¿Cómo ser presidente de México a estas alturas? Pues reconstruyendo al país

No sé quién tenía más posibilidades para convertirse en el próximo presidente de la República Mexicana.

No sé quién iba mejor en el camino rumbo al 2018, aunque las encuestas nos decían que el que iba encabezando las preferencias electorales era Andrés Manuel López Obrador.

No sé quién al final del día tendría mejores resultados. Pero lo que sí sé es que ahora todo eso ya es tiempo pasado.

Y es que, a las 13 horas con 14 minutos del día 19 de septiembre la tierra se estremeció y la situación política general de nuestro país cambió.

¿Cómo ser presidente de México a estas alturas? Pues reconstruyendo al país.

Ahora la única campaña, el único mensaje y el único recorrido se basa en eficacia, eficiencia e interés por la nación.

México necesita un Plan Marshall. Y es que, después de ganar la Segunda Guerra Mundial y vencer a los nazis, el entonces secretario de Estado, George Marshall convenció al presidente Truman para que invirtiera en la reconstrucción de los países devastados de Europa Occidental y en la recuperación económica de Alemania, porque de lo contrario los nazis y los fascistas volverían a la siguiente primavera.

Y fue así como la inversión en tanques, cañones y barcos de guerra, se transformó en la consolidación de puentes, carreteras, panaderías y trabajos, hasta este año en el que Angela Merkel permitió en las recientes elecciones que volvieran los nazis, los mismos que durante años se habían quedado en la puerta del Parlamento.

Los mexicanos vivimos en un proceso de revolución. La revolución de la violencia, la revolución de las ideas y la revolución de la pobreza.

Sin embargo, tenemos por primera vez una oportunidad, no sólo para adecuar las finanzas públicas a fin de que tengan la sanidad que los mercados aplauden, sino también para utilizar la enorme capacidad que tiene nuestro país para endeudarnos y poder reconstruir dos aspectos en particular.

Por una parte la infraestructura y por otra la justicia social del país. Y es que, llegó la hora de restaurar no sólo los puentes, sino también el tejido moral que ahora se encuentra tan afectado.

Pero sobre todas las cosas es preciso demostrar que los políticos de vez en cuando, además de servirse a sí mismos con la cuchara grande, también tienen oportunidades de hacer algo por los  demás.

Entonces, ¡atrévanse y ganen la presidencia recuperando a México!