Al menos 337 personas resultaron heridas este domingo en incidentes ocurridos cuando la policía intervino para impedir la celebración de un referéndum de autodeterminación en Cataluña, anunciaron los servicios de salud regionales.

Una portavoz precisó que los servicios de salud atendieron a 337 personas que se presentaron en hospitales y centros de salud.

De este total, dijo que tenía confirmados 90 heridos y un “herido grave”, alcanzado en un ojo. En cuanto a los demás se desconocía por el momento su diagnóstico.

Por su lado, el ministerio del Interior español informó de once agentes heridos: nueve policías nacionales y dos guardias civiles.

Desde antes del amanecer, cientos de personas se habían concentrado ante los colegios electorales previstos por el gobierno regional catalán para la celebración de la consulta, prohibida por Madrid.

Su objetivo era votar y también “proteger” pacíficamente estos centros, cortándole el acceso a la policía, que tenía orden de mantenerlos cerrados.

Sin embargo, la policía y la Guardia Civil entraron por la fuerza en diferentes colegios, en particular en Barcelona y en Gerona, el feudo del presidente catalán, el separtista Carles Puigdemont.

En algunos casos, los agentes cargaron contra aquellos que opusieron resistencia, utilizando balines de goma, según varios testigos interrogados por AFP.

Testigos presenciales difundieron en redes sociales imágenes de los incidentes, que mostraban cómo algunos manifestantes eran empujados por la policía, e incluso golpeados con porras para que se fueran.

En otro video se veía a manifestantes gritando “asesinos, asesinos” a los agentes, y rodeando, con las manos en alto, a un grupo de antidisturbios.

Enorme filas en centros donde sí se puede votar

En los centros donde sí podía votarse se veían inmensas filas de gente esperando o depositando su papeleta en la urna, aunque el proceso era muy difícil por los numerosos fallos informáticos.

El portavoz del gobierno regional catalán, Jordi Turull, aseguró por su parte a mediodía que el 73% de las mesas electorales estaban funcionando.

“Mi voto y la satisfacción de haber votado no me lo puede quitar nadie, pase lo que pase. Incluso he llorado porque hace años que luchamos por esto, y he visto delante de mí una mujer de 90 años en silla de ruedas que votaba”, contó a la AFP en el pequeño pueblo de Lladó una votante, Pilar López, administrativa de 54 años.

En Nou Barris, un barrio barcelonés donde el apoyo a la secesión es escaso, los ánimos eran muy distintos, ilustrando cuán dividida está la sociedad catalana.

 

Enrique Calvo, un jubilado de 67 años procedente de la vecina región de Aragón, dijo que no ha votado porque no quiere “legitimar el proceso”.

“Soy partidario del no, no por anticatalanismo, porque me considero catalán, sino porque no estoy de acuerdo con la manera en que se están haciendo las cosas aquí”, explicó.

“Esto está mal hecho tanto por el gobierno de la Generalitat como por el gobierno central en Madrid”, sentenció.

Por otro lado, en la capital catalana “la excepcionalidad” de lo ocurrido llevó al FC Barcelona a tomar la decisión de jugar a puerta cerrada el partido de liga de este domingo contra Las Palmas, explicó el club (Foto AFP).RB

 

AFP