Ignoro si el gobernador Alejandro Murat Hinojosa o alguno de sus asesores, hayan reparado en algo esencial: la posibilidad de confiscar la inmensa fortuna que el ex gobernador Gabino, su banda de saqueadores y sus asesores, acumularon a partir de la depredación de las inmensas cantidades de dinero público que dispusieron durante los 6 años del “Gabinato” ¿para qué? Si calculan que la reconstrucción de los daños que causaron los temblores en Oaxaca, costaría unos 8 mil millones, bastaría requisar a los ladrones del sexenio pasado una parte de los 14 mil millones de pesos que, dicen, desviaron de las arcas públicas. No basta el encarcelamiento, deben confiscar esos bienes mal habidos.

Decir sus asesores, no es solo lance. Un experimentado observador político, además de bien enterado, me dijo lo siguiente: Los saqueadores del patrimonio de los oaxaqueños en el gobierno pasado, no actuaron improvisadamente. Se entrenaron previamente. Hicieron sus primeros ensayos en los puestos importantes que tuvieron en la Secretaría de Gobernación cuando el titular fue Diódoro Carrasco. Muchos medios registraron sus antecedentes. Solo hay que releerlos. “En la Segob realizaron sus primeros cursos sobre desvío de recursos públicos y en el gobierno pasado de Oaxaca, alcanzaron el doctorado”.

Para que no haya duda sobre antecedentes en torno al comportamiento rapaz de los cercanos a Gabino, vale releer la revelación que, con toda oportunidad y valor civil, hiciera en las redes sociales, el contador Jesús Martínez Álvarez.

El 15 de agosto del 2013, poco después de dejar la Secretaría General de Gobierno con Gabino, hizo la siguiente confidencia.
“Gerardo Cajiga Estrada, como secretario de Finanzas del gobierno del estado, tiene ‘sudando’ dos mil millones de pesos y se los llevó, antes que dejará el cargo, al Banco Interacciones donde ahora trabaja”.

Aunque la denuncia fue pública y generó expectación, Gabino Cue ni se inmutó.

En sus comentarios, Martínez Álvarez señaló la gran corrupción en la administración que encabeza Gabino Cué Monteagudo. “No llegaron a servir, sino a servirse y lo siguen haciendo cínicamente”, recalcó entonces el ex titular de la SEGEGO, con el pleno conocimiento que tuvo como segundo funcionario importante después del gobernador.

Su presencia en las entrañas del gobierno “más corrupto” que haya padecido Oaxaca, le permitió conocer las causas por las que el presupuesto “se esfumaba”. Desde ese año en el gobierno “no había dinero para obra pública en Oaxaca, ni para pagar a los proveedores”.
Es sorprendente -comentó Martínez- que Gerardo Cajiga “se haya ido muy quitado de la pena, muy satisfecho” después en haber amasado una fortuna en el gobierno en perjuicio del pueblo de Oaxaca”.

Los problemas financieros que desde ese año ya enfrentaba el gobierno de Gabino que no tenía “ni para pagar a tiempo nóminas, bonos y compensaciones de su personal”, los hizo públicos Martínez Álvarez, a manera de premonición de lo que sería el robo del siglo y que ahora tiene en la cárcel al mismo Cajiga, a su sucesor Enrique Arnaud y al que fuera titular de la SSO, Germán Tenorio.

GABINO, PEOR QUE DUARTE

El investigador Álvaro Morales, con base a cifras y datos del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas del congreso federal, informa que el gobierno anterior dejó deuda a proveedores y contratistas por ocho mil 706 millones 800 mil pesos contabilizado hasta diciembre de 2016.
Solo para tener una idea de la barbaridad de dinero público desviado en ese gobierno, el adeudo que dejó equivale al 12.8 por ciento de los ingresos del estado de Oaxaca, cercano a los 70 mil millones de pesos. Esto sin contar con las aportaciones federales etiquetadas en el presupuesto de egresos de la federación (PEF).

Además de la quiebra financiera que heredó al nuevo gobierno, el adeudo es causa de que el Sistema de Alertas de las Entidades Federativas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), colocara el nivel de endeudamiento de Oaxaca, en semáforo amarillo.

El saqueo provocó el más grande endeudamiento de un estado en todo el país. Más alto aún que el de las entidades que fueron gobernados por personajes tan vituperados como el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte.

Si fue peor Gabino Cue, entonces ¿por qué nadie habla de confiscarle lo que se robó?

La requisa haría más solvente al actual gobierno ante las necesidades para la reconstrucción. No tendría necesidad de recurrir a la solidaridad social como lo anunciado ayer por Alejandro Murat Hinojosa.

Apremiado por la urgencia de dar respuesta pronta a la reconstrucción, dio a conocer la iniciativa “Oaxaca nos Necesita”, la cual funcionará a partir de una tarjeta en donde se podrán realizar donativos que van de un peso hasta los mil pesos para ser destinado al capítulo “Fuerza México Oaxaca”. Además, anunció el programa “Apoya un Edificio” el cual busca trabajar en la reconstrucción de los inmuebles históricos y públicos afectados. Como parte de la iniciativa “Oaxaca Nos Necesita” propuso la conformación de un comité ciudadano de vigilancia para verificar la aplicación de los recursos, su destino, transparentar la aplicación del dinero y evitar actos de corrupción.

EL LADO HUMANO
En un momento de relax luego de anunciar el plan de reconstrucción junto con la titular de la SEDATU, Alejandro Murat respondió una pregunta sobre su reacción humana a la hora del terremoto.

Recapituló la conexión de nuestras tragedias. Dijo que acababa su recorrido por Xoxo y Zimatlán, inundados a causa de la lluvia torrencial, cuando vino el temblor.

Acababa de llegar a la casa oficial cuando sucede el terremoto, pero “no corrí”, explica a una compañera reportera.

“Me apresure a sacar a mis hijos de la casa, yo tengo una oficina ahí también. El temblor me sorprendió trabajando. Estaba dando instrucciones para ir a atender algunas comunidades de Zimatlán.