Aprecio por el prójimo requiere abecedario de acogida.

“En todo caso, si vivir es una destreza, caminar también es realmente una estética,  una empatía, donde ha de primar la admiración de los unos hacia los otros. Este arte por comprender emociones y abecedarios diversos es lo que realmente nos humaniza” MANOLO

No podemos como tampoco debemos continuar instalados en la inhumanidad, esto suele pasar con políticos o que se dicen serlo (porque son mejor definidos muchos como mercenarios) pierden la compostura, y los otros que obedecen por esa falta de referente, pierden la mesura. Como lo es el caso de un grupo de presidentes municipales del PRD del Istmo, que están intentando que el gobierno federal les entreguen a ellos los recursos para así operar a su antojo e intereses la entrega de los mismos para la reconstrucción de viviendas, impulsados por José Antonio Estefan Garfias ex candidato perdedor por la gobernación del Estado de Oaxaca, quien les operó una conferencia de prensa en el Palacio Legislativo de San Lázaro, estando presente la cuestionada edil de Juchitán de Zaragoza Gloria Sánchez López, que ha sido acreditada sus fines perversos por un video, entregando previa identificación de credencial de elector los víveres tan sólo a los militantes de ese partido PRD y el resto de la población tiene que esperar a que se los suministre el ejército. Esto salta la palestra que se suma el diputado Carol Altamirano, a los actos de corrupción – que en su momento hicieron y deshicieron el estado con la anuencia de su incondicional Gabino Cue, cuando fue gobernador de la entidad- y ahora pretenden cometer otro acto de rapiña. Como reza el adagio: “Ven la tempestad y ni se hincan”.

Pasando ahora a otro tema toral,  hay que regenerar la política. Quizás en todo el mundo. En España, desde luego. Hace tiempo que lo vengo reivindicando. Por el bien de todos se requieren servidores auténticos, con compromiso hacia ese bien colectivo, que cultiven la honradez y el sentido de Estado, ejemplarizando sus actuaciones. Los españoles, precisamente, están viviendo ahora momentos muy graves para su vida democrática, en parte porque los poderes del Estado caminan como aletargados. Debiéramos saber que las normas nos obligan a todos y están hechas para cumplirlas y hacerlas cumplir. La pasividad nunca fue buena, pues aunque la legislación pueda parecernos enérgica, más poderosa es su necesidad en el océano de nuestra existencia.
       
Volvamos los ojos a ese país, donde predecía ya Machado en su época, que de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa. Indudablemente,  determinadas autoridades de Cataluña, como ha dicho el Rey en su impecable discurso reciente para tratar el conflicto de Cataluña, consciente y deliberadamente, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía. Bajo esta manera de obrar, totalmente irrespetuosa y desleal con los poderes del Estado, no cabe diálogo alguno. Para dialogar es menester asentar otro espíritu, cuando menos de autenticidad de comportamientos, despojarse de intereses e ir al encuentro unos de otros. Lo cierto es que hoy la sociedad catalana está tan dividida como revuelta, tan enfrentada como fracturada, tan desconocida como reinventada. Urge, por tanto, reflexionar y ver la manera de que en las instituciones estén aquellos ciudadanos más cualificados y con mejores dotes de servicio. Lo que demandamos, en consecuencia, es la existencia de una clase dirigente apta para su mandato y, por ello, dotada de sentido ético e insobornable, además de poseer una clara visión de las cosas.

Reconozcamos que palabras claves como la Autoridad o el Estado de Derecho han entrado en crisis, apenas tienen valor y su noción misma ha desaparecido del horizonte humano, para dar paso al desprestigio y a conductas irresponsables. La ineptitud de algunos líderes es pública y notoria. Lo único que hacen es oponernos entre nosotros. Subsiguientemente, va siendo hora de que aquellos cabecillas, con poder o sin poder, que actúen al margen del derecho y de la democracia, sean detenidos y juzgados.

Lo decía también el Rey de todos los españoles, en su memorable discurso institucional, es responsabilidad  de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía. Ante este panorama no cabe la ambigüedad. Con firmeza hay que actuar, desde los diversos poderes constituyentes,  para que gane el Estado Social y Democrático de Derecho, o sea, para que ganemos todos en definitiva.
En ocasiones relegamos del sentido común, de que una auténtica democracia es una confluencia de valores y de respeto formal a las reglas que, entre todos, nos hemos dado para poder convivir. De ahí, que cualquier desafío a la Constitución, como ha sucedido con el referéndum catalán, sea un ataque frontal a la libertad y al sosiego.

Jamás olvidemos lo más virtuoso del juego democrático: que para poder dialogar hace falta antes cumplir con la ley, que nos hemos injertado como abecedario de claridad para exponer los problemas, y así, poder resolverlos de modo transparente y de manera fiel a una ley que, hasta este preciso momento, es ley de leyes. Hablo de la consensuada Constitución de 1978, que tanto  ha ayudado a fortalecer las relaciones de manera pacífica y cooperante entre todos los pueblos de  España. Sólo así surgirá el aprecio por el prójimo requiere abecedario de acogida.

Jugadas de la Vida

En el  2002, en Arabia Saudita, 15 muchachas murieron quemadas por que la Mutawa (La policía religiosa) no les permitió salir del colegio en llamas ni permitió ingresar a los bomberos… ¡Porque ellas no tenían puesta la burka que les tapan sus cuerpos.

Twetter: @ldojuanmanuel

Deja un comentario

Tu correo no será publicado.


*