Urge atender la educación básica

Junto con la tragedia provocada por los sismos que se registraron el 7 y 19 de septiembre, Oaxaca padece un desastre educativo que también requiere la atención urgente del gobierno del estado –sin soslayar la emergencia generada por los movimientos telúricos en varios municipios de la entidad–, debido a que sus efectos perniciosos ponen en riesgo el futuro de alrededor de 900 mil niñas y niños que cursan la educación básica. El deterioro de la educación que reciben estos infantes que asisten a planteles de preescolar, primaria y secundaria, alcanzó niveles dramáticos a partir de la “renovación” del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) y el fallido intento de implementación de la reforma educativa peñanietista en 2015.

Hasta ahora, el nuevo IEEPO ha fracasado en el cumplimiento de su compromiso original de recuperar la “rectoría” del sistema educativo y asegurar una educación de calidad para todos los alumnos de educación básica. A dos años de que inició operaciones, el renovado instituto ha perdido la autoridad administrativa (pagos, ascensos, cambios de adscripción, certificación, estadística, etc.) y pedagógica de casi todas las escuelas a su cargo, dejando a la deriva a miles de estudiantes y profesores. De igual manera, el organismo rector de la educación en el estado, continúa sumido en la opacidad y el uso discrecional del presupuesto educativo por parte de los líderes sindicales y de los altos funcionarios de la institución.

El caos en el que operan las escuelas de educación básica es preocupante en todas las regiones del estado y constituye la muestra inobjetable de que, improvisar funcionarios en el “recuperado” instituto educativo, es un error cuyas consecuencias vulnera el derecho de las niñas y los niños a recibir educación de calidad. A esta dramática situación abona también la equivocada decisión de los gobiernos federal y estatal de iniciar una “guerra” sin cuartel contra los trabajadores de la educación, que acabó con los endebles equilibrios que mantenían a flote el complejo sistema de educación básica, cancelando con ello cualquier posibilidad real de mejora.

Para desencanto de propios y extraños, la promesa de que el nuevo IEEPO garantizaría la implementación de la reforma educativa en todas las escuelas del estado y que ésta resolvería las causas que impiden el desarrollo de la educación básica en la entidad, cayó rápidamente por su propio peso. Movidos por la ignorancia y la codicia, sus funcionarios pusieron en marcha una fallida estrategia que, lejos de permitirles retomar la “rectoría” del sistema educativo, reforzó la alianza y complicidad entre los maestros y sus directivos y supervisores, haciéndolos más fuertes. Y en lo referente al manejo de los recursos del presupuesto, continua imperando la opacidad que es aprovechada (a río revuelto) en beneficio de dirigentes y ex-dirigentes sindicales y –de acuerdo con notas difundidas en diferentes medios informativos– para enriquecer a personajes de la alta burocracia educativa.

Mientras el caos y el dispendio de recursos imperan en el nuevo IEEPO, una gran cantidad de escuelas en el estado carecen de los elementos considerados indispensables para brindar lo que la Constitución llama educación de calidad: planta completa de maestros, mobiliario, equipo y materiales de trabajo, y una oferta suficiente y pertinente de capacitación para que los profesores mejoren sus métodos de enseñanza. Los beneficios educativos ofrecidos con la creación del nuevo IEEPO siguen ausente en la realidad y sólo existe en el discurso político de las autoridades educativas estatales y federales que manipulan, a su conveniencia, cifras de componentes del servicio educativo: muchos maestros evaluados, muchos maestros capacitados, muchos cursos impartidos, muchas escuelas incorporadas a programas federales, muchos alumnos apoyados con becas, etc.

En estas circunstancias, es urgente que las autoridades estatales y federales tomen cartas en el asunto para atender con eficiencia las necesidades de un sistema de educación básica colapsado, La educación de las niñas y los niños de Oaxaca merece también atención prioritaria.

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