Slim y el Rébsamen

Si alguien quiere asomarse a la pobreza espiritual en los negocios del hombre mas rico de México, que revise lo que declararon los directivos de Inbursa sobre el Rébsamen.

Por Marco Antonio Slim Domit nos enteramos que los alumnos del colegio contaban con una póliza de seguros por accidentes personales de 20 mil pesos con su banco.

El presidente del Consejo de Administración de Ibursa dijo que “a los que nos van reclamando se va pagando”.

Es decir, quien no lo reclame, aunque tenga el seguro, ¿no se lo pagan?

Que hermoso gesto de servicio al cliente, que pulcritud de Inbursa para hacerse presente con semejante solidaridad frente al drama de los estudiantes damnificados .

Sobre todo frente al monto tan espectacular de 20 mil pesos por estudiante, cantidad similar o inferior a la que pagan al año por servicios telefónicos Telcel o Telmex cada una de las familias de ese colegio.

El director de Inbursa, Javier Foncerrada, vende el gesto de pagar los 20 mil pesos como una bondadosa dádiva y no como el cumplimento de pago de póliza.

En conferencia de prensa, en la que se presumió la generosidad de Slim, Foncerrada dijo que lo que el Rébsamen tiene contratado es un seguro de accidentes escolares “en condiciones normales”.

Y en el extremo del cinismo, el funcionario de Inbursa dice que “este no es un seguro para este tipo de tragedias, pero está cubierto”. ¡Qué preciosa declaración! ¡Qué generosidad en el alma del banquero más rico de la nación!

Es decir, que si los estudiantes se lesionaron o fracturaron dentro de la escuela porque un terremoto desplomó el edificio, eso no cuenta como “accidente escolar”.

Pero el tono de Foncerrada es de una extraordinaria magnanimidad, porque deja ver que su jefe, Carlos Slim, está dispuesto a desprenderse de esos 20 mil pesos a los que cada estudiante accidentado no tendría derecho, puesto que lo que les pasó en su escuela no fue un “accidente escolar”.

¿Qué debemos entender entonces como “accidente escolar”? ¿Qué se pinchen el dedo con un lápiz? ¿Qué se corten un dedo con un sacapuntas? ¿Qué se fracturen un brazo jugando futbol? ¿Qué se raspen una rodilla porque se cayeron en el recreo?

Si consideramos que el Rébsamen tenía 315 alumnos -185 en  primaria y 130 en secundaria- y si en un caso extremo a todos se les pagaran los famosos 20 mil pesos, el monto del desembolso son 6.3 millones de pesos.

Pero que no tiemblen los directivos de Inbursa. Sus finanzas están a salvo. Ya dijeron que ellos solo le están pagando a quien lo reclame. Los que no tengan conocimiento de ese seguro pues lástima Margarito.

Por eso en México estamos como estamos. Porque el que sus “mejores hombres” honren su palabra se convierte en todo un acontecimiento que merece conferencia de prensa, con tufo de “perdona vidas”.

Y sin duda se gastarán bastante mas de lo que paguen por ese seguro escolar difundiendo su obra bienhechora. Haciéndole saber a su mano izquierda lo que hizo su derecha.

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