Fernando Miguel Contreras, presidente municipal de San Miguel Chimalapa, de la zona del Istmo de Oaxaca, es señalado de haber acumulado la ayuda humanitaria enviada para los damnificados del sismo del 7 de septiembre y, posteriormente, haberla repartido entre sus familiares aprovechando un apagón general en la comunidad.

De acuerdo con Reforma, habitantes de la localidad denunciaron que todo el material que el edil tenía escondido en su oficina, como colchonetas, casas de campaña y catres, fue repartido por personal del Ayuntamiento sólo entre los allegados a Miguel Contreras.

Mientras en diferentes zonas del Istmo, como en Juchitán, los albergues se han quedado sin que les llegue la ayuda humanitaria suficiente, en otros lados los víveres han sido escondidos.

Oxfam México envió equipos de evaluación a Oaxaca, Morelos y Puebla. En los tres estados  se detectaron problemas de coordinación entre el gobierno, la sociedad civil y las personas afectadas, señaló Alejandra d’Hyver, coordinadora del programa de Acción Humanitaria de la institución.

El pasado 10 de octubre, el diario Reforma acudió a la oficina del alcalde de San Miguel Chimalapa, quien reaccionó de manera agresiva cuando se percató que se habían fotografiado y grabado en vídeo los víveres escondidos en su oficina y justificó su accionar con el argumento del régimen de usos y costumbre.