Los pasados desastres vividos en México podrían repetirse cuando menos lo esperemos. ¿Cuánta información: trabajo, estudios, documentos, fotos y recuerdos, así como software, música o películas, estás dispuesto a perder y no volver a recuperar? Seguramente contestarás que nada o lo menos posible, ¿cierto?

¡No esperes a suceda un problema para tomar precauciones! Considera las siguientes recomendaciones y ponlas en práctica ya mismo.

1. Haz un respaldo de toda tu información y mantenla ‘a salvo’
¡No hagas tus respaldos en USB! Estos dispositivos, aunque son muy prácticos, están diseñados para ‘transportar’ la información, no para protegerla: se pierden, rompen o desconfiguran con facilidad.

Lo idóneo es que tengas un disco duro portátil destinado únicamente como tu respaldo emergente, así que invierte en uno de calidad.

El error más común: tener ese respaldo a un lado de tu computadora o en el cajón de tu escritorio. Lo que debes hacer es tenerlo lejos de donde estás: en casa de un familiar, en tu casa (si es respaldo de tu oficina) o en tu oficina (si es respaldo de lo que tienes en casa), con tu mejor amigo, etc.

Una filosofía similar tienen los data centers: tienen los respaldos de datos de sus clientes lo más lejos de ellos.

Respalda la información de forma constante. El hábito más recomendado es hacerlo cada semana, es decir, designa un día a la semana o al mes a guardar en este disco duro emergente, toda la información que generaste esos últimos días: en tu celular, tableta, computadora… De lo contrario, en caso de que pierdas tu información, tu respaldo estará muy poco actualizado y habrás perdido lo más reciente. (Muchos expertos recomiendan tener dos respaldos: uno que actualizan cada año, y es el que dan a guardar a un familiar, y otro que tienen en casa, lejos de su computadora, como en una repisa alta en un clóset, por ejemplo.

OJO: digitaliza todos tus documentos relevantes: actas de nacimiento, certificados escolares, identificaciones, pasaportes, escrituras de propiedades y déjalas en tu back up de emergencia. Esto sí puedes tenerlo en un USB, que no contenga nada más, y que te lo pueda guardar una persona de mucha confianza. Aunque todos estos documentos siempre se pueden reponer, te ahorrarás mucho tiempo en caso de perderlos físicamente.
2. Ten todo conectado a un No-Break o regulador (una batería recargable)

Es común que con los sismos fuertes o incluso, con las lluvias muy intensas, se vaya a la luz: sólo basta con un apagón de unos cuantos minutos para que lo pierdas todo.

Invierte en un no-break o regulador de calidad, es decir, que tenga la suficiente resistencia para proteger tus equipos si hay un apagón fuerte, y por tanto, tu información.

Checa que esté avalado por la Norma Oficial Mexicana. Para saberlo, sólo basta que busques en su empaque y en el mismo equipo, un distintivo diga NOM.

Recuerda que aunque tus equipos estén apagados, si hay descargas súbitas de energía, se pueden afectar. Así que a menos que lo creas muy necesario, siempre déjalos desconectados si no estás… Y déjalos conectados al no break y regulador mientras trabajas (nunca se sabe cuándo va a ocurrir algo)

3. ¡No dejes tus dispositivos cerca de las ventanas!

Suena taaaan obvio, pero es una de las causas más comunes al perder información contenida en computadoras o celulares, durante los desastres: los vidrios se rompen con facilidad en sismos y huracanes y caen y dañan lo que esté cerca.

Lo básico: no coloques tu escritorio cerca de una ventana. Ni muebles en donde sea común que los pongas (burós o repisas)
Incluso en oficinas, busca que tu computadora o dispositivos queden lejos de ventanas… Si no es posible, guárdalas en un cajón
Cuando te vayas, deja siempre desconectada tu computadora. En caso de inundación, por pequeña que fuera, podría haber una descarga eléctrica importante que dañe tu equipo y su información.

Si te es posible, solicita que los enchufes estén también lejos de ventanas o muy cerca del piso.

4. ¿Y si contratas un seguro?
En México, la cultura de asegurar dispositivos de cómputo es muy baja, pero para proteger trabajo importante (si tienes una empresa o si trabajas en casa o manejas información sensible), son de gran utilidad.

Generalmente se ofrecen en la compra de computadoras, y sus precios suelen iniciar en los 1,000 pesos anuales.

La mayoría cubre daños por cortos circuitos ocasionados por rayos, incendios o explosiones… y hasta robo.

Las condiciones del seguro dependen del fabricante, así que te recomendamos que los contactes directamente; casi todos ofrecen paquetes incluso para equipos que ya no son nuevos.

Huffingtonpost